Algo de ahí y de allá

Como ocurrió en mi vida

Como una zarpa ineludible del destino

Como el día que se vuelve noche

Y no te da oportunidad a un respiro más

Y la vida se convierte en solo simple escarcha

Que se esparce por el camino como la lluvia

Como el suave granizo

Como las hojas secas de otoño

Y una llamada puede cambiar tu vida

Como puede llegar la muerte

Como si nada más pudiera llegar en un instante

Cuando sientes que el mundo te sonríe

Cuando agarras de pronto tu mochila

Y corres para que no se te vaya el bus

Como el hueco que no viste en la acera del camino

Como cuando caes y nadie te levanta

Y te sobas la rodilla y sigues caminando

Con el odio metido en el cuerpo.

*

Te levantas a diario

 Por el lado izquierdo de la cama

Caminas lentamente

 Das vueltas

Y la vida luego es eso

Dar vueltas

Y caminar lentamente

Y la vida se te va

Y no has hecho nada.

Y dónde la esperanza de la infancia

La pasión de la adolescencia

La ansiedad de la juventud

El temor de la adultez

La desesperación de la vejez

Como cuando aparece de pronto

Y te voltea la cara

Con una cachetada infame

Como un escupitajo en medio de la calle

Como cuando vomitas el alma

Después de una resaca espantosa

Con los ojos hundidos y el vientre endurecido

Como cuando tomas agua

Y vas al baño y arrojas agua y bilis

Y la mierda.

*

Sentada en el cubículo azul

Al lado una compañera se corta las uñas

Al otro lado

Otra se retoca la parte final del maquillaje

Escuchas el clic clic del cortaúñas

Sientes el polvo que entra también a tus ojos

Lagrimeas

Piensas en ella

20 más haciendo casi lo mismo

Algunos leen

Otros se rascan la cabeza

La mayoría piensa desea necesita salir

Pero seguimos sentados en nuestros cubículos azules de 1×1 m

Una computadora

Una gaseosa un chocolate

Y la vida que se va en 8 horas.

8 horas diarias en donde se va la vida

El sudor, el sol, el ventilador

La esperanza de que el tiempo corra más rápido cada día

Un poco más rápido cada semana

La sed, el dolor

La silla que se mueve para adelante y para atrás

La hora de entrada

La hora de salida

Las manos sucias

Piensas en lo que puedes hacer en ese instante

Viajar, ver TV, hacer el amor

Enredarte en un abrazo salvaje

Cultivar hortalizas

Acariciar al gato

Especializarte en arreglo de tuberías

Pintar arañas en un lienzo blanco

Leer a pleno sol

Como si la vida se te fuera en 8 horas diarias

Que no valen la pena

Que nunca valen la pena.

*

Una mujer con otra mujer

Se abrazan

Miran hacia el cielo

Ven extrañas estrellas fugaces

El aire de la noche las rodea

Miran el reloj, sonríen

Caminan despacio por la acera mojada

Saben a dónde van.

Una mujer y otra mujer

Se miran, se huelen, se sienten

Ven extrañas estrellas fugaces

Cayendo a la distancia

Esperan a que pase el autobús

Tomadas de la mano.

Una mujer sobre otra mujer

Frotan sus clítoris, sudan

Se envuelven en apasionados abrazos

Ven extrañas estrellas fugaces

Son una

Siempre fueron una.

*

Con el paso de los años

Vuelvo a ti

Mi cabello blanco

Mis pasos inestables

Tu cuerpo sigue tan frágil como tu alma

Me muestras tus manos sangrantes

Con una dulce sonrisa

Saco mi corazón y te enseño lo que quedó de él

Lo envuelves en tu sangre

Y te lo comes suavemente

No has cambiado nada.

hay pistolas que descargadas se me disparan

Iba a contar una anécdota que me pasó hace varias semanas pero se me quitaron las ganas, solo puedo decir que las personas más locas que he conocido tienen alguna relación con la psicología, o son estudiantes o son graduadas. Yo supongo que es una cuestión de compensar, de buscar respuestas y de tratar de ayudarse a sí mismas. Pero igual dan miedo. Sobre todo porque no creen tener nada malo, porque creen que los demás están mal, y porque piensan que todo lo que creen o dicen o piensan es correcto y “normal”.

Las/los psicólogos nunca me han gustado mucho, desde muy chica aprendí a detestarlos, sobre todo cuando me llevaban donde ellos y sentía que me miraban como si yo fuera una rata más de laboratorio, nunca sentí solidaridad ni compromiso hacia mis problemas, no sé cómo sería con lxs demás, supongo también que yo era demasiado sensible a ese tipo de cosas.

Y no es que yo crea que soy normal y cuerda, todo lo contrario, he actuado muy “locamente” todos estos meses, y he tenido un comportamiento completamente reprobable, pero yo no soy psicóloga ni quiero serlo. Recuerdo que una psicóloga me decía que yo necesitaba ayuda, cuando era ella la que había actuado de una forma sumamente rara conmigo (solo de recordarlo me da risa y quedará como La Anécdota).

Yo sé que necesito ayuda para superar un montón de cosas, pero no de psicólogas locas. Además, necesito alejarme de todo aquello que se relacione con la psicología. Al final solo traen problemas.

 

días agotados

Estos días están siendo muy agotadores, supongo que es hasta que me acostumbre al ritmo de trabajo que estoy llevando. En las mañanas el trabajo normal, los fines de semana desde las 4 pm hasta la 12 de la noche. El problema con los fines de semana es que luego no me da sueño y me quedo despierta hasta las 3 o 4, sabiendo que el lunes tengo que empezar el trabajo normal, entonces comienzo la semana muy cansada porque el lunes también es mi día de ir al Mhol saliendo del trabajo, aunque ahora voy un poco más tarde para almorzar con Cami, pero igual me quedo allá como hasta las 11, llego a mi casa a las 12, alisto todas mis cosas y duermo a la 1. Entonces estoy durmiendo como 4 o 5 horas diarias. Eso si no me llegan correcciones, pero ahora me están llegando correcciones casi todos los días. Entonces hay días que no duermo. Así de simple, no duermo. Estuve viernes, sábado y domingo sin dormir. Y luego por fin dormí el lunes casi 7 horas solo porque me fui temprano y no me quedé a cenar con las chicas. Asimismo, estoy a punta de red bull, café y coca cola. Si el desamor no me mató, supongo que esto si me matará. No dormir, trabajar demasiado y tomar demasiados energizantes. Pero es solo hasta que mi cuerpo se acostumbre.

En general tengo que acostumbrarme a dos situaciones. Una, la primera, es a no dormir y trabajar mucho. Supongo que debo sentirme afortunada, otra gente no tiene nada y muere de hambre. Yo tengo tres trabajos, no muero de hambre, solo muero de sueño, a veces de cansancio, otras de aburrimiento, a veces de insatisfacción. Supongo que si no tuviera ningún trabajo me sentiría más infeliz aún. Pero si no tuviera trabajo y tuviera amor, creo que sí sería relativamente feliz. Esa es la diferencia. Creo demasiado en el amor y es una joda, porque es tan frágil e inútil a veces. La gente igual se muere y se mata a pesar del amor. Claro, el amor también consigue generar cosas buenas, pero yo hablo de mí, y a mí no me ha traído nada bueno confiar en el amor, o mejor dicho, confiar en las personas. Y ya que estoy en esto, va la segunda cosa a la que tengo que acostumbrarme.

A estar sin ella, aunque en eso llevo como 9 meses (todo un parto para hacer las terribles asociaciones maternales, ja), desde julio hasta marzo, casi toda una relación conmigo misma y el engaño (creo que hemos aprendido a querernos). En resumen, ese domingo cuando ella me dijo en pocas palabras que se iba a quedar con ella y que se despedía de mí (y que si se arrepentía me iba a buscar y a persistir y a seguir jodiéndome la vida y que tratara de no estar con nadie muy pronto), tuve que comenzar a hacerme a la idea de ya no verla más (excepto por facebook).

No sé si al final esto funcione, me refiero a eso de no vernos, porque al final siempre terminamos viéndonos (todo es tan relativo con las relaciones humanas), y luego claro, nos despedimos otra vez. Quizás esta vez sí funcione, a pesar de que la extraño tengo que dejar que trate de arreglar su vida y recupere sus “buenos” valores (no sé si haya “malos” valores). Espero que eso suceda. Porque si nos volvemos a ver todos sus buenos y esforzados intentos por portarse bien y no mentir van a arruinarse otra vez. Y no quiero que pase, quiero que empiece a vivir una relación sana, si eso es posible.  Así no sea conmigo. Por lo menos que haga el intento.

Recuerdo que un día antes de despedirnos definitivamente me despojé de egoísmos, sentimientos de pertenencia y propiedad privada, de todo, con tal de no perderla, y le propuse a la chica con la que sale (luego de un estúpido intercambio de mensajes)  tener una relación de tres, abierta, sin mentiras ni engaños, al fin y al cabo, le dije, las dos la amamos.

Con tal de no perderla prefería compartirla (ya me sentía como el rey Salomón), porque igual era lo que habíamos estado haciendo todos estos 9 meses o más, pero ahora lo haríamos sin tener que ocultarnos de la otra. Pero me dijo que no. Que ella aún era egoísta y que quería una relación de dos, a pesar de saber que eso hace infeliz a K, me hace infeliz a mí (aunque es obvio que eso no le importa ni le importó, pero lo pongo para aumentar el drama), y no sé si ella será feliz de alguna forma sabiendo que K no puede olvidarme, que yo no puedo olvidarla, y que de un modo u otro, en algún momento, vamos a volver a encontrarnos.

Porque yo no descarto nada, como ella me dijo un día, estamos “impresas” (así como los lobos en Crepúsculo, quizás lo mismo le ha dicho a la otra, quién sabe, a veces es bueno repetir las cosas para luego no meter la pata), y tiene razón. Mientras tanto, ella trata de recuperar los valores y tener una relación “normal” (si eso es posible algún día), y yo trabajo mucho, ahorro todo lo que puedo, me compro las cosas que me faltan, estudio como loca, y me preparo para lo que me depare el futuro. Ella sin mí, yo sin ella, tratando de ser felices a como dé lugar.

Es complicado no escribir sobre ella, no me gustaría hacerlo, preferiría que esto fuera más fácil, que olvidar fuera más fácil, pero aún no lo es. Por suerte no tengo memorizado su nuevo número, aunque igual es difícil que le escriba, era generalmente ella la que tomaba contacto conmigo luego de despedirnos por “última vez” tantas veces. Por eso una de las tantas formas en las que traté de hacer que nos separáramos fue decirle que la próxima que me escribiera le iba a reenviar los mensajes a la otra (aunque no creo que lo haga, ni siquiera para hacerle un favor, porque nuestro último intercambio de mensajes fue tan lamentable, que hasta pena me dio tanta idiotez).

También me hubiera gustado que ella fuera más firme en sus decisiones, más consistente, más segura, que me dijera algo así como: “ya no quiero verte nunca más, la amo y quiero rehacer mi vida con ella, no me vuelvas a hablar ni buscar ni escribir sobre mí, sácame de tu vida para siempre, nunca va a volver a ser como antes”. Claro que me hubiera lastimado de una forma espantosa, pero por fin me pondría sobre la tierra, y no en ese limbo en el que me ha tenido todo este tiempo. Creo que esa es la única forma en la que yo pueda entender que ya no hay forma de cambiar las cosas. Espero que algún día llegue ese mensaje y no pueda lastimarme.

Aunque esas palabras me las ha estado diciendo todo este tiempo, solo que más sutilmente, en cada conversación, en cada discusión, en cada decisión y elección que tomaba, cada vez que me dejaba para irse con ella, cada vez que me mentía, pero igual yo me negaba a creerlo, me negaba a aceptarlo.

No sé si yo tengo una gran capacidad de perdón o de humillación. Me parece increíble que aún la quiera a pesar de todo lo que me hizo. Creo que con la mitad de todo lo que me pasó es suficiente para odiarla toda la vida. Para tenerla muy lejos de mí. Pero no, aún no. Cuando deje de hacerlo creo que este blog también volverá a vivir (y quizás sea más aburrido, quién sabe). La vida da demasiadas vueltas. Demasiadas. Tantas que creo que ya vivo mareada.

bueno y malo

Mi trabajo en un periódico empezó ayer sábado, de 4 de la tarde a 12 de la noche, aunque 12 es un decir porque ayer me fui a la 1:00. Es como irse a la fiesta así que no hay problema, ya estoy acostumbrada a andar por las calles en las madrugadas.

Como digo, corrijo el periódico los fines de semana, este sábado me di cuenta de que a partir de las 11:30 mi cerebro comienza a adormilarse, a las 12 ya entro en punto ciego, a las 12:30 es imposible que corrija algo bien. Supongo que será hasta que me acostumbre.  Ayer casi se me pasa un “buenos noches” si no fuera por el buen ojo de mi jefa (que por suerte es mi amiga).

Yo me obsesiono con mis errores, por eso hasta hoy estoy pensando en ese “buenos noches” que casi dejo pasar.

Me gusta mi ambiente de trabajo, es súper relajado, tengo mi propia oficina para mi solita, lo que es genial porque todo este tiempo he estado trabajando al lado de mucha gente, y por fin trabajo en mi propia oficina yeeee, aunque los otros días la usa la otra correctora.

El periódico en el que trabajo es aún muy pequeño así que no hay mucho movimiento ni presión, solo la normal para que las cosas salgan bien.  Así que por el momento todo va ok. Y hablando de ok. Aquí todo el mundo dice “ok” y las correcciones tienen que mandarse con “ok” y en un solo día he dicho más “ok” que en toda mi vida.

Por otro lado, creo que estoy deprimida, sino no entiendo por qué a pesar de tener tres trabajos, a mi hija conmigo, al Mhol marchando bien, y mis estudios prontos a empezar, me siento triste casi todo el día. Entonces nada de esto me está haciendo feliz, me refiero a completamente feliz, me siento contenta pero no feliz, y yo sé muy bien por qué, pero no me queda más que seguir trabajando en ello.

La extraño y la pienso casi todos los días, y también recuerdo todas las cosas malas, las buenas se van borrando poco a poco o están como que muy rezagadas, y no me gusta eso, porque creo que lo principal en estos momentos es recordar las buenas para poder algún día ser amigas, pero parece que se me complica.

Aparte de los malos recuerdos, también tengo recuerdos prácticos, por ejemplo, no puedo evitar pensar que cada vez que me pongo un calzón es un calzón de ella (aunque eso suene idiota) porque todos los calzones que tengo ahora eran de ella. O cuando me viene mi regla uso esas enormes toallas nocturnas que ella usaba, y que ya me acostumbré a usar. O cuando frío algo y le saco el aceite con papel toalla, pienso que es algo que aprendí de ella. O cuando tomo guaraná no puedo evitar pensar que eso era lo que tomaba con ella en su casa a escondidas. Y son cosas tan ínfimas, tan normales, que no entiendo porqué al pensar en eso comienzan a salir las lágrimas, así como si nada, como si fuera tan fácil llorar, como si no valieran nada como para que sigan saliendo sin parar. Creo que las lágrimas deben costar para que una comience a llorar menos en esta vida.

Y también pienso que ella está atesorando nuevos recuerdos con esa persona, y que pronto todos mis recuerdos también se borrarán y solo quedarán los malos. Y comenzará a planificar cosas como yo las planificaba con ella. Y comenzará a soñar una vida nueva, distinta, lejana. Y serán una familia. Y todo eso me lastima y no lo puedo evitar, aunque daría mi vida por no sentir nada de lo que siento, un pedazo de mi vida, un pedazo de todo lo que he logrado, lo volvería a repetir con tal de sacarme esa sensación que siempre llevo dentro, de soledad, de tristeza, de nostalgia, de pesar.

Me he prometido no volver a mentirme a mí misma ni a mentir en este blog, y por eso escribo esto. Podría decir todo lo contrario, que estoy bien, que la vida sigue, que el mundo gira y gira. Y es cierto, tampoco me estoy arrastrando por las calles, la vida sigue y el mundo gira, pero yo tengo esta sensación que no me abandona de que algo va mal en mi vida para que a pesar de todo lo que estoy consiguiendo no pueda sentirme satisfecha. Y eso me jode.

Creo que tendré que volver al psiquiatra para que me recete los antidepresivos y ansiolíticos de siempre, eso y red bull supongo que ayudarán.

Y ahora seguiré corrigiendo. Espero que algún día mi vida también se corrija.

mis trabajos

Como mencioné hace poco, tengo prácticamente tres trabajos. Considerando que otrxs casi no tienen nada debo considerarme una persona con suerte. Sobre todo porque mis trabajos se acoplan a mi ritmo de vida. Y porque me dan la posibilidad de seguir activando en el MHOL y de atender a mi hija casi todos los días. Y como ahora vivo con Camila, los gastos se me han triplicado, y el colegio y sus necesidades diarias me sacan todos los meses un ojo de la cara.

 

Mi primer trabajo es de 7 de la mañana a 3 de la tarde de lunes a sábado, y consiste en transcribir mensajes de texto, es un trabajo muy fácil y que me permite leer y estudiar casi todo el día. Aparte de ello, mis jefes son muy buenos y me dan permiso para salir o faltar cuando tengo alguna actividad importante del MHOL. También puedo entrar más temprano y por ende salir una hora antes. O puedo deber horas que luego recupero un domingo. Me gusta porque es bastante flexible, a pesar de que no me paguen mucho. Por lo menos compensa con la posibilidad de tener permisos. Algo que no sucedería en otros trabajos tan fácilmente. Además, nunca había leído tanto en mi vida sobre temas que me gusten, porque generalmente he trabajado en editoriales revisando libros de leyes o de ciencias, o libros de texto o novelas muy aburridas. Aquí leo lo que quiero. Y de paso me pagan. Otra razón es que está muy cerca de mi casa, y puedo llegar caminando, y a la salida recoger a Cami del colegio, que también está muy cerca.

 

Mi segundo trabajo es solo fines de semana, sábados y domingos de 4 de la tarde a 12 de la noche. Lo que significa que los sábados van a ser para mí, de ahora en adelante, los días más pesados, o prácticamente días que no existen, porque me los voy a pasar encerrada en mis dos trabajos. Desde las 6 hasta las 2 en el primero, luego almorzar y volar al otro trabajo desde las 4 hasta las 12. Este segundo trabajo consiste en corregir un periódico, y como los periódicos salen muy temprano, hay que corregir hasta muy tarde, por eso ese horario se acomoda a mi vida. Lo que me gusta, aparte de que es la primera vez que corregiría un periódico, y eso me parece super interesante, es que ya no tendré tiempo para ir a juerguear los viernes para no estar muy cansada los sábados, y los sábados estaré tan cansada que no tendré ganas de salir tampoco. Y así ahorraré, y podré juntar para la inicial de un departamento (eso, y estudiar el diplomado y la maestría son mis metas para estos dos años). Aquí me pagan casi igual que en el primer trabajo, por solo 8 días al mes.

 

Mi tercer trabajo es corregir libros free lance, es decir, me mandan un libro, o una investigación, o una tesis, por correo electrónico y yo lo devuelvo tres días después, dependiendo de la cantidad de páginas.  Generalmente puedo revisar hasta 100 páginas diarias y de ahí ya la cabeza empieza a darme vueltas, los ojos me arden y mi cerebro colapsa. También es sencillo porque ya tengo mucha práctica corrigiendo, y gracias a mi laptop puedo corregir en cualquier lado, en casa, en el Mhol, o en el carro. O en cualquier cabina con un USB. Aquí me pagan más que en los dos trabajos anteriores juntos y el trabajo es más sencillo aún, solo que hay que leer mucho y tener bastante cuidado con los detalles.

 

Esos son mis tres trabajos pagados. Porque tengo dos trabajos en los que no me pagan. Y es más, gasto mi plata en ellos.

 

El primero es Camila y el trabajo de cuidado que tengo que hacer con ella. Todas las mañanas de lunes a viernes me levanto a las 5:30 de la mañana y me baño. Luego preparo el desayuno. A las 6 la despierto, hago que se asee y se vista para el colegio, que tome su desayuno y la dejo lista. A las 6:30 salgo al trabajo. A las 6:45 viene la movilidad y se la lleva al colegio porque ella estudia desde las 7 hasta las 3. A las 3 salgo del trabajo, voy a su colegio y almorzamos juntas, luego la dejo avanzando sus tareas y me voy al Mhol (generalmente solo lunes, miércoles y viernes, martes y jueves me quedo en casa o voy con Cami al cine o trabajo en las correcciones). Los sábados ella estudia inglés, pero a las 8, así que esos días mi hermana se encarga de prepararle el desayuno, llevarla a estudiar y recogerla. Luego viene su papá y se la lleva y me la trae el domingo en la tarde. Por suerte Cami tiene un papá que la quiere y que se interesa en sus cosas, y por parte de él nunca le falta nada. Y una tía que también se preocupa por ella y la ve cuando yo no puedo, o sea, los sábados. También tengo a mis dos sobrinas que la ayudan con las partes más difíciles de las tareas escolares y la acompañan cuando yo no estoy, o sea, algunas tardes después de almorzar.

 

Mi segundo trabajo no pagado es el Mhol, como directora tengo que reunirme con mucha gente de otras organizaciones, al inicio era más intenso, ahora, supongo que por el mismo contexto, estas actividades han disminuido. También atiendo a muchxs estudiantes que eligen como tema de investigación lo LGTB. Y tengo que ir a algunas actividades en donde el Mhol tiene que estar presente necesariamente. También debo hacer incidencia política con autoridades para promover los derechos LGTB  y articular con el mismo movimiento para tratar de hacer algo unidos. Por suerte hay todo un equipo detrás con mucha más experiencia y oficio en esos temas y me ayudan cuando yo no puedo ir a alguna actividad. Y en mi trabajo me permiten salir cuando es imprescindible que me haga presente. Así que todo bien. En el Mhol yo no recibo sueldo, es puro punche activista y mucho corazón y ganas de hacer cosas para la comunidad LGTB. Pero creo que esto, y estar al lado de mi hija, me da más satisfacciones que el trabajo mejor pagado del mundo. A veces puede ser muy desgastante, a veces puede parecer una olla de grillos esto que se llama “comunidad” LGTB, a veces hay cuestiones ridículas que hacen que todo retroceda y que sea necesario volver a andar lo ya andado. Pero eso es lo de menos. Lo mejor es ver cada día la felicidad en el rostro de una lesbiana joven que me dice que gracias a mi visibilidad ella también puede sentirse feliz con lo que es, puede tomar valor para enfrentarse a la lesbofobia de la familia o de los amigos o del barrio o del colegio o de la universidad o del trabajo, puede salir del clóset, o puede decidir vivir una vida más plena, más bella, más libre. Sacarlas de esa celda estrecha del miedo, la represión, la culpa y la vergüenza es mi trabajo de todos los días. Y salir en tv, en periódicos y en radios es la forma de ayudar en ello.

 

Lo que me da el Mhol es tener una voz que me corresponde y no me corresponde a la vez, que me permite hablar por otras y por mí, pero que a la vez no permite a otras hablar. A veces creo que las otras no pueden o no quieren hablar porque tienen mucho que perder. Y yo no tengo nada que perder. Y eso no es ser valiente. Eso es solo tener la oportunidad de ejercer un compromiso con otras lesbianas, un compromiso completamente ineludible por posible y necesario. Lo hago porque puedo, porque si no pudiera esperaría que otra mujer tomara la posta y lo hiciera y si yo no tengo voz hablara por mí si es la única posibilidad de ser escuchada o de que mi vida exista.

 

Recuerdo cuando era pequeña y buscaba referentes lésbicos en todos los libros, periódicos y revistas que leía, y de vez en cuando encontraba algo pero no era suficiente, nunca era suficiente, y siempre me quedaba la angustia de ser una aguja en un pajar y de estar muy sola. No quiero que otras niñas lesbianas pasen por lo mismo. Quiero que se vean reflejadas en otras lesbianas, lesbianas que se atreven a decir lo que son con desparpajo, con osadía, con orgullo, con satisfacción. Y si en algún momento yo asumí ese papel espero haberlo hecho bien, y espero también que muchas otras lesbianas asuman ese papel algún día y yo sea parte de una historia construida por muchas lesbianas, por lesbianas que tenían mucho más que perder que yo, y que arriesgaron todo por sus ideales. Por esas lesbianas, porque me parece que su legado no debe quedar en el olvido, y por las lesbianas que vendrán, es que yo sigo aquí, exponiendo lo que soy. Mi vida al servicio de un ideal.

 

Pero no quiero que esto suene como una cuestión épica, no soy perfecta, no quiero serlo, tengo muchos defectos y he cometido muchos errores, he hecho cosas malas en mi vida, cosas de las cuales me arrepiento, cosas de las que no tengo el menor orgullo, y las asumo como parte de mi experiencia personal en el diario existir. No actúo cínicamente como si nada hubiera pasado, reflexiono sobre ellas continuamente y me pregunto cómo fui capaz de hacerlo, qué extremos de dolor y de odio me llevaron a actuar de determinada forma o a dejar de hacer determinadas acciones, o a no poder controlar otras. Al final toda esa experiencia me sirve para no repetir los errores cometidos. Y para poder vivir en algún momento en paz conmigo misma.

 

Y esa es mi rutina diaria. Por el momento. Porque en abril inicio un diplomado en derechos humanos, que es virtual, pero que igual me tomará unas diez horas semanales durante siete u ocho meses. Y en setiembre, si tengo suerte y me gano la beca de la Cooperación belga, por fin hago la maestría en Sociología que me muero por hacer, y si no gano la beca igual la hago porque no sé si saben, pero uno de mis hobbies es estudiar, aunque suene bastante nerd. Para mí el estudio y la lectura siempre fueron un refugio frente a la indiferencia de mis padres, a la ansiedad de saberme lesbiana de pequeña, al machismo de la mayoría de hombres que se cruzaron en mi vida, y a la locura de las mayoría de mujeres que también se cruzaron en mi vida. A mi propia locura, a mi timidez, a mi fobia social. Un oasis frente a la pobreza y la ignorancia que me rodeaban. Yo creo que los libros me permitieron vivir una vida que en algún momento se hizo invivible. Y me ayudaron a sobrevivir cuando pensaba que todo estaba perdido, que ya nada tenía sentido, que era el final. Por eso tengo tantos libros en casa, porque quiero que mi hija, si no puede, por cosas de la vida, refugiarse en mí, pueda refugiarse en ellos y pueda tener esperanza y sueños. Yo soñaba con ser escritora cuando era pequeña y ese sueño me permitía flotar sobre los contratiempos. Yo quiero que ella sueñe y esos sueños le permitan flotar sobre sus pequeñas tragedias. No pierdo la esperanza de ser escritora algún día, aunque creo que ya lo soy, porque así como una sabe que es lesbiana sin necesidad de acostarse con una mujer para comprobarlo, una puede ser escritora sin necesidad de publicar un libro para comprobarlo. Este blog es mi libro.

Y esta es mi vida.

El último adiós

Las despedidas son duras. Sobre todo cuando es a ti a quien despiden. No tenía sentido continuar, era algo que yo ya sabía; que nada podría ser como antes, eso también lo sabía. Pero he visto muchas películas de amor (quizás demasiadas), y en el fondo confío en el amor, y creo que puede hacer maravillas. Creo que puede reconciliar a la gente. Creo que puede nacer de donde menos lo esperas. Creo que puede resucitar. Creo que es capaz de perdonarlo todo. Creo que es posible volver a amar, sobre todo si se amó con tanta pasión y con tanta entrega alguna vez. Creo que puede convertir a la persona más desagradable en el ser más bueno y más bello. Creo que puede mover y cambiar el mundo.

Sé que también el amor se puede ir, se puede gastar, se puede morir. Pero creo más en todo lo contrario. Esa fue mi esperanza hasta el fin. Pensé que en algún momento ella valoraría todo lo que hice luego de que me enterara del engaño. Que seguí a su lado. Que continué apoyándola. Que soporté una infinidad de humillaciones. Que perdonaba todo y volvía a su lado día tras día, semana tras semana, mes tras mes. Pero nada de eso valió la pena. Pensé que valoraría nuestra historia juntas, el tiempo que vivimos y nos apoyamos y construimos una familia. Pero no.

Ella tomó su decisión. Y eso es bueno. Es bueno porque nos permite vivir a las dos como debimos vivir desde el inicio de todo esto. Con las cosas claras, con los términos correctos, con las cartas sobre la mesa. Dejando de ocultarnos, dejando de mentir, trabajando en nuestras propias vidas, en recuperar nuestras vidas lejos de cada una. En empezar de nuevo cada una por su lado y siguiendo el camino que una eligió y la otra aceptó.

Sé que si tenemos que estar juntas de alguna manera eso se dará. Que nada está perdido. Que el tiempo ayuda. Que cada una andará lo que debe andar, vivirá lo que debe vivir y conocer lo que debe conocer. Y quizás luego de muchos años podamos volver a vernos sin ningún tipo de rabia o de rencor. Sin malos recuerdos. Sin pena, sin dolor. Como mujeres nuevas frente al sol. Con una vida vivida. Con el peso de los años encima de nosotras. Con la experiencia a flor de piel y la madurez para aceptar que se gana y se pierde y se vuelve a ganar y perder mil veces. Y se cae y se levanta como si nada hubiera pasado. Que siempre se continúa, que siempre se sigue adelante. Que por cada fracaso en la vida hay un éxito. Y por cada amor perdido uno nuevo se vuelve a encontrar.

Supongo también que mi amor no valió tanto. Que todo lo que pude entregar no lo entregué a tiempo. Que todo lo que pude amar no lo amé bien. Que hice demasiadas cosas mal. Que fue fácil dejarme de amar en algún momento. Que me comporté como una estúpida demasiadas veces. Que fui indiferente, egoísta, inútil. Y desperdicié horas de amor en desprecio y vanidad. Son las cosas que una termina aprendiendo. Porque si una no aprende de los fracasos no merece vivir, no merece volver a ser amada, no merece reconstruir su vida. Y yo fui una alumna aprovechada. Aprendí demasiado en unos cuantos meses. Todo lo que la vida no me había enseñado lo aprendí en un curso rápido de desamor y de abandono.

Como decía, ella decidió, y seguramente fue la mejor decisión. Una persona simplemente no puede equivocarse en este tipo de cosas que son como de vida o muerte. Escoges amar o escoges perder, así de simple. Y supongo que ella eligió amar. Y yo otra vez perdida en este mar de lágrimas. De angustia. De no poder dormir por las noches. De despertar sudando luego de haber soñado con ella. De haberla tenido entre mis brazos y de haber besado sus labios y su cuerpo en esa niebla gris del inconsciente. De no poder recuperar el sueño. De dar vueltas en la cama intranquilamente pensando en lo que pudo ser y no fue. Pensando en todo lo perdido. Atesorando recuerdos de las cosas buenas porque recordar las malas en estos momentos no tiene sentido. Volver a dormir pensando en ella. Volver a despertar pensando en ella. Todos los días, continuamente. Como una obsesiva rueda de la fortuna que gira sin parar. Como una extraña ruleta rusa que te dispara mil veces en la cabeza y no te deja morir, no te permite morir, no te consiente morir, así tengas el cráneo destrozado, el corazón devastado, el alma destruida. Seguir viviendo con todo destruido por dentro es posible. Soy una persona que vive con todo destruido por dentro. Y vive.

Adiós amor.

 

Otra vez pero no otra vez

Si, otra vez, pero no es solo otra vez, es la última otra vez (y es lógico que nadie me crea), pero por lo menos ahora hice algunas cosas que no me atrevía a hacer antes, como bloquear su número y eliminarla del facebook (qué radical que soy).

Es que yo sé que si le sigo recibiendo sus mensajes y sus llamadas toda la mierda de los meses pasados va a volver, y de nuevo todo el dolor y las mentiras, así que otra vez me decido a darlo por terminado o por lo menos suspendido unos meses más (hasta que nos escapemos del rencor). Y vuelta a decirle adiós y a cerrar mis heridas que volvieron a abrirse por unas horas, solo unas horas.

Eran casi dos semanas sin verla, un tiempo prudencial, y luego la recaída, los buenos momentos, luego los malos, y la historia de siempre y los círculos y el infierno. Y otra vez digo adiós y de nuevo a comenzar. Y a volver a vivir mi vida en soledad, pero tan, tan acompañada, que hasta aburre.

Este año se viene recargado para mí. Tengo prácticamente tres trabajos: la transcripción de los mensajes, la corrección free lance y desde la próxima semana sábados y domingos corrigiendo un periódico de circulación nacional de 4 pm a 12 de la noche. Voy a terminar muy pero muy cansada, pero eso es lo que necesito, ocupar mi cuerpo, mi mente y mis ganas en otras cosas que no sean recordarla a ella, que no sea pensar en lo malo y lo bueno y lo recontramalo de tenerla aún en mis pensamientos.

Aparte de los trabajos está Camila, y a pesar de que tengo poco tiempo, estas semanas le he dedicado más tiempo que nunca, la he recogido del colegio, hemos almorzado juntas yhemos hecho la tarea luego de años de vivir con su papá, me siento feliz de tenerla conmigo y de luchar porque siga siendo así a pesar de la precariedad y el poco dinero.

Luego sigue el MHOL que siempre es un loco calato, el MHOL es como K, un amor jodido al que no puedes dejar, porque hay una historia detrás, hay un compromiso con el futuro, hay recuerdos que no se pueden olvidar y que marcan tu vida a fuego porque fueron los primeros, por eso es tan obsesivo y a la vez tan placentero volver a él como volver a K.

Pronto vendrán los estudios de Diplomado en abril y Maestría en Setiembre. Mucho estudio, mucha lectura, muchos viajes a la universidad, mucho cansancio y muchas satisfacciones.

Así que trabajaré, estudiaré, atenderé a mi hija y seguiré activando. 25 horas al día 8 días a la semana. Este año está recargado y jodido. Pero lo superaré, como al fin supero todo. Soy una sobreviviente nata. Y eso me hace feliz.