días agotados

Estos días están siendo muy agotadores, supongo que es hasta que me acostumbre al ritmo de trabajo que estoy llevando. En las mañanas el trabajo normal, los fines de semana desde las 4 pm hasta la 12 de la noche. El problema con los fines de semana es que luego no me da sueño y me quedo despierta hasta las 3 o 4, sabiendo que el lunes tengo que empezar el trabajo normal, entonces comienzo la semana muy cansada porque el lunes también es mi día de ir al Mhol saliendo del trabajo, aunque ahora voy un poco más tarde para almorzar con Cami, pero igual me quedo allá como hasta las 11, llego a mi casa a las 12, alisto todas mis cosas y duermo a la 1. Entonces estoy durmiendo como 4 o 5 horas diarias. Eso si no me llegan correcciones, pero ahora me están llegando correcciones casi todos los días. Entonces hay días que no duermo. Así de simple, no duermo. Estuve viernes, sábado y domingo sin dormir. Y luego por fin dormí el lunes casi 7 horas solo porque me fui temprano y no me quedé a cenar con las chicas. Asimismo, estoy a punta de red bull, café y coca cola. Si el desamor no me mató, supongo que esto si me matará. No dormir, trabajar demasiado y tomar demasiados energizantes. Pero es solo hasta que mi cuerpo se acostumbre.

En general tengo que acostumbrarme a dos situaciones. Una, la primera, es a no dormir y trabajar mucho. Supongo que debo sentirme afortunada, otra gente no tiene nada y muere de hambre. Yo tengo tres trabajos, no muero de hambre, solo muero de sueño, a veces de cansancio, otras de aburrimiento, a veces de insatisfacción. Supongo que si no tuviera ningún trabajo me sentiría más infeliz aún. Pero si no tuviera trabajo y tuviera amor, creo que sí sería relativamente feliz. Esa es la diferencia. Creo demasiado en el amor y es una joda, porque es tan frágil e inútil a veces. La gente igual se muere y se mata a pesar del amor. Claro, el amor también consigue generar cosas buenas, pero yo hablo de mí, y a mí no me ha traído nada bueno confiar en el amor, o mejor dicho, confiar en las personas. Y ya que estoy en esto, va la segunda cosa a la que tengo que acostumbrarme.

A estar sin ella, aunque en eso llevo como 9 meses (todo un parto para hacer las terribles asociaciones maternales, ja), desde julio hasta marzo, casi toda una relación conmigo misma y el engaño (creo que hemos aprendido a querernos). En resumen, ese domingo cuando ella me dijo en pocas palabras que se iba a quedar con ella y que se despedía de mí (y que si se arrepentía me iba a buscar y a persistir y a seguir jodiéndome la vida y que tratara de no estar con nadie muy pronto), tuve que comenzar a hacerme a la idea de ya no verla más (excepto por facebook).

No sé si al final esto funcione, me refiero a eso de no vernos, porque al final siempre terminamos viéndonos (todo es tan relativo con las relaciones humanas), y luego claro, nos despedimos otra vez. Quizás esta vez sí funcione, a pesar de que la extraño tengo que dejar que trate de arreglar su vida y recupere sus “buenos” valores (no sé si haya “malos” valores). Espero que eso suceda. Porque si nos volvemos a ver todos sus buenos y esforzados intentos por portarse bien y no mentir van a arruinarse otra vez. Y no quiero que pase, quiero que empiece a vivir una relación sana, si eso es posible.  Así no sea conmigo. Por lo menos que haga el intento.

Recuerdo que un día antes de despedirnos definitivamente me despojé de egoísmos, sentimientos de pertenencia y propiedad privada, de todo, con tal de no perderla, y le propuse a la chica con la que sale (luego de un estúpido intercambio de mensajes)  tener una relación de tres, abierta, sin mentiras ni engaños, al fin y al cabo, le dije, las dos la amamos.

Con tal de no perderla prefería compartirla (ya me sentía como el rey Salomón), porque igual era lo que habíamos estado haciendo todos estos 9 meses o más, pero ahora lo haríamos sin tener que ocultarnos de la otra. Pero me dijo que no. Que ella aún era egoísta y que quería una relación de dos, a pesar de saber que eso hace infeliz a K, me hace infeliz a mí (aunque es obvio que eso no le importa ni le importó, pero lo pongo para aumentar el drama), y no sé si ella será feliz de alguna forma sabiendo que K no puede olvidarme, que yo no puedo olvidarla, y que de un modo u otro, en algún momento, vamos a volver a encontrarnos.

Porque yo no descarto nada, como ella me dijo un día, estamos “impresas” (así como los lobos en Crepúsculo, quizás lo mismo le ha dicho a la otra, quién sabe, a veces es bueno repetir las cosas para luego no meter la pata), y tiene razón. Mientras tanto, ella trata de recuperar los valores y tener una relación “normal” (si eso es posible algún día), y yo trabajo mucho, ahorro todo lo que puedo, me compro las cosas que me faltan, estudio como loca, y me preparo para lo que me depare el futuro. Ella sin mí, yo sin ella, tratando de ser felices a como dé lugar.

Es complicado no escribir sobre ella, no me gustaría hacerlo, preferiría que esto fuera más fácil, que olvidar fuera más fácil, pero aún no lo es. Por suerte no tengo memorizado su nuevo número, aunque igual es difícil que le escriba, era generalmente ella la que tomaba contacto conmigo luego de despedirnos por “última vez” tantas veces. Por eso una de las tantas formas en las que traté de hacer que nos separáramos fue decirle que la próxima que me escribiera le iba a reenviar los mensajes a la otra (aunque no creo que lo haga, ni siquiera para hacerle un favor, porque nuestro último intercambio de mensajes fue tan lamentable, que hasta pena me dio tanta idiotez).

También me hubiera gustado que ella fuera más firme en sus decisiones, más consistente, más segura, que me dijera algo así como: “ya no quiero verte nunca más, la amo y quiero rehacer mi vida con ella, no me vuelvas a hablar ni buscar ni escribir sobre mí, sácame de tu vida para siempre, nunca va a volver a ser como antes”. Claro que me hubiera lastimado de una forma espantosa, pero por fin me pondría sobre la tierra, y no en ese limbo en el que me ha tenido todo este tiempo. Creo que esa es la única forma en la que yo pueda entender que ya no hay forma de cambiar las cosas. Espero que algún día llegue ese mensaje y no pueda lastimarme.

Aunque esas palabras me las ha estado diciendo todo este tiempo, solo que más sutilmente, en cada conversación, en cada discusión, en cada decisión y elección que tomaba, cada vez que me dejaba para irse con ella, cada vez que me mentía, pero igual yo me negaba a creerlo, me negaba a aceptarlo.

No sé si yo tengo una gran capacidad de perdón o de humillación. Me parece increíble que aún la quiera a pesar de todo lo que me hizo. Creo que con la mitad de todo lo que me pasó es suficiente para odiarla toda la vida. Para tenerla muy lejos de mí. Pero no, aún no. Cuando deje de hacerlo creo que este blog también volverá a vivir (y quizás sea más aburrido, quién sabe). La vida da demasiadas vueltas. Demasiadas. Tantas que creo que ya vivo mareada.

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2 comments

  1. Anónimo · abril 4, 2012

    Escribes cosas hermosas.

  2. Princesa Confundida · abril 4, 2012

    Me encanta lo que escribes 🙂

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