Vidas paralelas

Me gusta imaginar que cuando tú nacías yo estaba a pasos de terminar la primaria. Que me comí todo el gobierno de Alan desde los 6 hasta los 11 años haciendo cola para conseguir pan y leche enci, y viví la ilusión de la gente cuando ganó Fujimori, el japonés que ofrecía honradez, tecnología y trabajo, y solo nos trajo neoliberalismo, miseria y corrupción, mientras tú aprendías a caminar, a hablar, a vivir en sociedad. Que cuando cae Abimael, yo tenía 12 años y tú ya tenías 2 y seguías jugando y disfrutando tu feliz infancia. Que cuando a mí me daban mi primer beso, tú entrabas a Inicial. Que cuando yo entraba a la universidad a los 18, tú tendrías 8 y estabas a la mitad de la primaria. Que mientras yo estaba en marchas contra la dictadura y nos golpeaban y reprimían, tú aún soñabas dulcemente protegida por tus padres. Que cuando yo huía de la universidad a los 20 harta de los futuros abogados y toda su falsedad, tú entrabas a la secundaria. Que las dos, en esas edades, aún no sabíamos bien qué queríamos, a pesar de todas las huellas que dejaba nuestro lesbianismo en el mundo. Que mientras yo me perdía, tú eras una estudiante dedicada. Que cuando mi hija nacía, tú entrabas en esa adolescencia que siempre es difícil de atravesar. Que cuando yo abandonaba mi antigua vida heterosexual y me decidía a ser feliz, tú entrabas en la vorágine de saber realmente lo que eras y enfrentar al mundo, un mundo que no estaba hecho para nosotras. Que cuando te conocí yo tenía 28 y tu 18, y por fin eras una ciudadana, y yo por fin era lesbiana, la mujer que siempre quise ser. Que a través de estos cinco años aprendí a quererte, confiar en ti, admirarte. Que a los 33 y 22 la vida nos juntó. Como quien no quiere la cosa. Como quien da un paseo. Como quien de pronto se da cuenta de que estabas ahí, de que estaba yo ahí, de que estábamos las dos en el momento justo, en la oportunidad perfecta, en la hora señalada. Como cuando de pronto todo se vuelve una gota de lluvia, un rayo del sol, un olor que trae mil recuerdos, un sonido que retrocede el tiempo, y lo atrapas con la mano y lo colocas cerca de tu corazón. Cerca de mi corazón.

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One comment

  1. Munani · noviembre 13, 2012

    Has escrito algo muy bonito. Será la fluidez de la sinceridad, sí creo que eso es.

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