Sucesos imprevistos

Estamos en enero de 2013. No escribo desde setiembre, hace 3 meses, quizás porque mi vida ha atravesado una serie de situaciones insospechadas. Primero, que mi hermana me bote de su casa por salir con mi hija en una entrevista en el periódico, así que de pronto me quedo sin casa, sus argumentos fueron: 1. Que mi hija no tiene por qué ser mártir de mi causa. 2. Que mi hija no tiene por qué mezclarse en mi vida. Resultado: Vete. Y obvio, yo me voy con mi hija, y mi hija se convierte en mártir de mi casa y empieza a mezclarse más en mi vida, porque me la lleva a vivir con mi novia en el MHOL. ¿No se entiende?

Cuando mi hermana me botó de su casa, mi novia decidió irse a vivir conmigo a donde yo fuera. No creo que le resultara muy difícil tampoco porque el lugar en donde vivía era peligroso y hace tiempo que quería irse, el asunto era que quería irse a vivir sola o con otra persona, pero no conmigo, tenía miedo de que la vida en común afectara nuestra relación, el problema es que me dijo eso cuando antes me había dicho que sí le gustaría vivir conmigo, y con eso todo volvió a fojas cero, me dolió porque yo pensaba que lo que quería era disfrutar de su juventud y de su nueva independencia, pero lo acepté, porque estaba de acuerdo en que ella disfrutara de su juventud y de su independencia, porque eso la ayudaría a madurar, ahora la coyuntura un poco nos empujaba a vivir juntas, puedo decir a mi favor, que yo no hice nada para presionarla, ella sola tomó la decisión de venir a vivir conmigo. ¿Y qué hacemos viviendo en el Mhol?

Pues desde hace un tiempo el Mhol está en crisis así que decidimos que se alquilara el segundo piso, pero como el segundo piso apenas está habitable, decidimos alquilarlo nosotras mismas, le convenía al Mhol (iban a tener a alguien de confianza ahí y a su directora casi a tiempo completo) y a nosotras (íbamos a estar cerca del trabajo, por lo menos temporalmente). Y a pesar de los problemas que tenemos por gente parasitaria, podemos decir que la vida es buena y nos va bien.

Vivir juntas ha resultado bueno: en la parte económica, compartimos gastos, gastamos menos porque no tenemos que estar trasladándonos para vernos, ahorramos en hoteles y taxis, ahorramos en llamadas telefónicas; en la parte afectiva, tengo a la persona que amo a mi lado, duermo con ella, despierto a su lado, salimos a pasear, a comprar, a divertirnos, vemos más películas juntas, planeamos más cosas juntas, nos apoyamos, nos sostenemos, nuestros sueños parecen más cercanos, más reales.

Me sorprende tener una relación tan pacífica. Quizás sea porque tenemos una relación abierta. Quizás sea porque ella es una mujer que no pelea, simplemente no puede, a veces, de loca, he tratado de discutir tontamente y ella me miraba como si yo fuera algún tipo de marciano y seguía haciendo sus cosas, luego me abrazaba, me llevaba a la cama, me acariciaba tiernamente, y desaparecía el “motivo” de la discusión.

Tener una relación abierta tampoco es fácil, tenemos que trabajar mucho con los celos, con el miedo, con el orgullo. Y aunque nuestra relación es libre todo lo que hemos hecho no ha pasado de simples besos, y a pesar de que hemos hablado de ir más allá, creo que aún ninguna se atreve a hacerlo, quizás sea algo que nos lastime demasiado, quizás sea algo que nos sirva para madurar, la reacción es completamente inesperada, y eso también nos asusta. Yo sé que si ella se acuesta con alguien yo sentiré muchos celos, y ella sentiría lo mismo si yo también lo hiciera. Pero sé también que el miedo, el orgullo y los celos no nos dejan ser tan libres como queremos, como pensaños, como soñamos. ¿O eso no era realmente lo que queríamos? Yo sé que podría estar en una relación monogámica, que lo intentaría por un buen tiempo, que quizás si logre vivir la fidelidad y sé también que me gustaría ser infiel, que lo desearía y lo reprimiría, y diría que lo estoy haciendo por amor, y no quiero engañar a nadie, no tengo ganas de hacerlo, menos a mí misma. Nunca he estado tan segura de que la libertad es lo único que me dará la calma que necesito, las cadenas nunca podrán lograrlo.

Ya veremos qué nos depara el futuro