Pasados

Fui a dos fiestas las semanas pasadas con dos diferentes parejas. La primera pareja eran dos chicas guapas que recién conozco, una mayor que la otra casi en la misma relación que yo con mi ex. Y eso no era lo único que era comparable. Su relación en la fiesta era muy parecida a la mía. Se nota que se quieren, pero también se nota que hay un desgaste. No bailan juntas, no se besan, o bueno, no lo hacían frente a mí. Y yo no podía pensar en lo que viví y cómo fui arruinándolo todo, una y otra vez, sin darme cuenta, o dándome cuenta y no importándome, sin hacer nada para cambiar, creyendo que todo estaba bien mientras ella necesitaba amor, cariño, abrazos, pasión, dedicación, atención, cualquier cosa que demostrara mi amor. Fui una mierda.

La siguiente fiesta fue peor, porque a P sí la conozco y sé cómo vive sus relaciones, y no ha cambiado nada. N la desprecia, es súper evidente, le hace cariño de vez en cuando como si fuera un pequeño cachorro, pero no le presta atención, ni la mira, preferiría estar en otro lado. Todo feo. Y creo que mi relación no fue así para nada, pero pienso en P y me imagino su enorme necesidad de amor y cómo cree que esa chica le da amor a pesar de que le da migajas.

Yo no creo haber dado migajas. Creo haber amado con mucho amor. Pero también creo que mi forma de ser es una mierda y jode muchas cosas, sobre todo las cosas que realmente me importan. 

Recuperando

Recuperé mi bicicleta y otra vez pude sentir el viento en mi cara y llenarme de alegría. No fue como antes que me costaba pedalear. Ahora fui como el rayo. Recuperé también los espacios perdidos, esos a donde me había habituado y que había aprendido a querer poco a poco. El señor del jugo que me dice: “¿Un surtido casera?” o el de las naranjas que cuando paso, se ríe y me dice: “¿Juguito fiado? (es que andaba misiaza), la señora del menú que se acerca con una sonrisa a mi mesa y me pregunta: “¿Solo segundo no es cierto?”. Sí, solo segundo. O el de los periódicos que se queja: “Ya no me compras”. Y sentir que, carajo, no quiero seguir perdiendo más cosas. No quiero tener que dejar atrás los lugares y las experiencias que me hacen feliz, que me devuelven al hogar, que me llenan de cotidianidad. Menos cuando por fin siento que tengo algo mío y que no necesito de nadie para ser feliz. Menos cuando por fin estoy tranquila. Sentir que es por estos lados por donde yo quiero seguir construyendo mis relaciones, mis sueños, mi vida. Aprender a perdonarme, a aceptar que he cometido errores, a volver a quererme. Aprender a avanzar, a no dejar que me venza el dolor ni la soledad. Aprender a estar sola y que no cueste. A que tengo que darme tiempo y espacio para mí misma. A que tengo que volver a reconstruir casi todo, mi vida misma inclusive. Aprender a dejar, a perder, a alejarme, a llorar mis pérdidas, a llorar por ella y por mí, y por el adiós. Aprender a decir adiós y no mirar nunca más para atrás. Y si miro atrás, que sea sin dolor, sin malos recuerdos, libre y fresca. Y así será. De ahora en adelante ya nada es como antes. Y eso me hace feliz.

Sentir

Seguro algún día volveré y no sentiré la misma nostalgia. Algún día para mí será el adiós, el no sentir, el no recordar nada, o recordar pero sin que duela, sin que la nostalgia invada mi cuerpo, sin que nada me vulnere.

Me sigue sorprendiendo la facilidad con que todo termina. Un día de pronto eres el amor y luego ya no lo eres más. Un día un lugar es el hogar, y luego pasa a ser un lugar frío y distante. Un día alguien gime de placer a tu lado y al día siguiente no la quieres ni mirar. Un día podías tomarla de la mano y creer que juntas enfrentaban el mundo y luego ya no enfrentar nada, ya no querer nada juntas, ya no soñar mundos paralelos con los mismos caminos. 

De pronto la completud se vuelve vacío, el día, noche, la pasión, locura sinsentido, algo que no debió suceder, el pasado. 

Pronto ya no habrá nada de mí ahí, más que ligeros guiños, la mirada de los gatos, el sol atravesando la ventana, la noche fría, las sábanas húmedas, nada mío, todo de mí. 

Tocar

Desde que terminamos, hace más de un mes creo, solo he vuelto a usar mi bicicleta una vez y nada más. Esa vez que la usé fue tan triste que decidí no volver a usarla hasta que estuviera un poco mejor. Hasta el viento en la cara me recordaba cuando salíamos juntas a montar, cómo me entusiasmaba poder salir a su lado a recorrer las calles, a pesar de que podía terminar muy cansada, volver a usar la bicicleta le dio otra perspectiva a mi vida, una más activa, más sana, más renovada, qué sé yo.

Y ahora estoy en un momento en que no me dan ganas de hacer muchas cosas que hacía antes, pero solo para evitar el dolor que conlleva tener que asociarlo con lo que hacíamos juntas.

Hace un buen tiempo que no como grasas, he reducido considerablemente el consumo de salchipapas, algo que hacía a diario, he bajado de peso (mi hermana me lo dijo) y realmente estoy comiendo poco, puedo pasar días solo con una comida tranquilamente. No tengo muchas ganas de comer, pero eso también pasará, es el momento trágico de la vida y punto. Meses y meses y las cosas volverán a su rumbo. 

Despierto todos los días a las 6 de la mañana así duerma súper tarde. Tal vez sea la edad, tampoco sé, ya se activó mi reloj interno. Hueveo constantemente. Pienso demasiado, debería dejar de pensar y de paso de recordar.

Más allá de eso mi vida sigue igual. Ayer fui a una fiesta y luego de mucho tiempo fui feliz. Eso era algo que tampoco quería hacer, pero fui. Y lo repito, fui feliz. Me ayudó muchísimo salir y que pasara todo lo que pasó. Creo que ya estoy curando un par de cosas y eso me hace sentir muy bien. 

Años

Un año es el límite, es lo que siempre dicen.

Lo comprobé una vez, pero un año es demasiado.

No sé si sea más fácil cuando se odia. Creo que nunca he odiado a las personas que he amado. Ni en las peores circunstancias. No sé por qué sí siento que sobre mí ha caído casi toda la responsabilidad de los errores, tal vez porque yo soy responsable de la mayoría de ellos y no sé qué hacer para sacarme toda esa culpa de encima. 

El tiempo pasa, pero pasa tan lento y es tan jodido todo. Pero ni siquiera existe alternativa. No hay qué escoger, solo está el soportar diariamente esta conciencia de las cosas, estas terribles punzadas que me embardan noche y día, día y noche. 

Y seguir sobreviviendo, sin saber tampoco para qué. 

Huir

¿Cómo me quito esta tristeza de encima?

Huir de mí, de los recuerdos, de las culpas

Cómo hago para seguir sin sentir que cargo un pesado equipaje encima y que no hay forma de sacármelo, que no tengo forma de curarme de esto.

¿Cómo me quito toda esta tristeza feroz de encima?