Pasados

Fui a dos fiestas las semanas pasadas con dos diferentes parejas. La primera pareja eran dos chicas guapas que recién conozco, una mayor que la otra casi en la misma relación que yo con mi ex. Y eso no era lo único que era comparable. Su relación en la fiesta era muy parecida a la mía. Se nota que se quieren, pero también se nota que hay un desgaste. No bailan juntas, no se besan, o bueno, no lo hacían frente a mí. Y yo no podía pensar en lo que viví y cómo fui arruinándolo todo, una y otra vez, sin darme cuenta, o dándome cuenta y no importándome, sin hacer nada para cambiar, creyendo que todo estaba bien mientras ella necesitaba amor, cariño, abrazos, pasión, dedicación, atención, cualquier cosa que demostrara mi amor. Fui una mierda.

La siguiente fiesta fue peor, porque a P sí la conozco y sé cómo vive sus relaciones, y no ha cambiado nada. N la desprecia, es súper evidente, le hace cariño de vez en cuando como si fuera un pequeño cachorro, pero no le presta atención, ni la mira, preferiría estar en otro lado. Todo feo. Y creo que mi relación no fue así para nada, pero pienso en P y me imagino su enorme necesidad de amor y cómo cree que esa chica le da amor a pesar de que le da migajas.

Yo no creo haber dado migajas. Creo haber amado con mucho amor. Pero también creo que mi forma de ser es una mierda y jode muchas cosas, sobre todo las cosas que realmente me importan. 

Recuperando

Recuperé mi bicicleta y otra vez pude sentir el viento en mi cara y llenarme de alegría. No fue como antes que me costaba pedalear. Ahora fui como el rayo. Recuperé también los espacios perdidos, esos a donde me había habituado y que había aprendido a querer poco a poco. El señor del jugo que me dice: “¿Un surtido casera?” o el de las naranjas que cuando paso, se ríe y me dice: “¿Juguito fiado? (es que andaba misiaza), la señora del menú que se acerca con una sonrisa a mi mesa y me pregunta: “¿Solo segundo no es cierto?”. Sí, solo segundo. O el de los periódicos que se queja: “Ya no me compras”. Y sentir que, carajo, no quiero seguir perdiendo más cosas. No quiero tener que dejar atrás los lugares y las experiencias que me hacen feliz, que me devuelven al hogar, que me llenan de cotidianidad. Menos cuando por fin siento que tengo algo mío y que no necesito de nadie para ser feliz. Menos cuando por fin estoy tranquila. Sentir que es por estos lados por donde yo quiero seguir construyendo mis relaciones, mis sueños, mi vida. Aprender a perdonarme, a aceptar que he cometido errores, a volver a quererme. Aprender a avanzar, a no dejar que me venza el dolor ni la soledad. Aprender a estar sola y que no cueste. A que tengo que darme tiempo y espacio para mí misma. A que tengo que volver a reconstruir casi todo, mi vida misma inclusive. Aprender a dejar, a perder, a alejarme, a llorar mis pérdidas, a llorar por ella y por mí, y por el adiós. Aprender a decir adiós y no mirar nunca más para atrás. Y si miro atrás, que sea sin dolor, sin malos recuerdos, libre y fresca. Y así será. De ahora en adelante ya nada es como antes. Y eso me hace feliz.

Sentir

Seguro algún día volveré y no sentiré la misma nostalgia. Algún día para mí será el adiós, el no sentir, el no recordar nada, o recordar pero sin que duela, sin que la nostalgia invada mi cuerpo, sin que nada me vulnere.

Me sigue sorprendiendo la facilidad con que todo termina. Un día de pronto eres el amor y luego ya no lo eres más. Un día un lugar es el hogar, y luego pasa a ser un lugar frío y distante. Un día alguien gime de placer a tu lado y al día siguiente no la quieres ni mirar. Un día podías tomarla de la mano y creer que juntas enfrentaban el mundo y luego ya no enfrentar nada, ya no querer nada juntas, ya no soñar mundos paralelos con los mismos caminos. 

De pronto la completud se vuelve vacío, el día, noche, la pasión, locura sinsentido, algo que no debió suceder, el pasado. 

Pronto ya no habrá nada de mí ahí, más que ligeros guiños, la mirada de los gatos, el sol atravesando la ventana, la noche fría, las sábanas húmedas, nada mío, todo de mí. 

Tocar

Desde que terminamos, hace más de un mes creo, solo he vuelto a usar mi bicicleta una vez y nada más. Esa vez que la usé fue tan triste que decidí no volver a usarla hasta que estuviera un poco mejor. Hasta el viento en la cara me recordaba cuando salíamos juntas a montar, cómo me entusiasmaba poder salir a su lado a recorrer las calles, a pesar de que podía terminar muy cansada, volver a usar la bicicleta le dio otra perspectiva a mi vida, una más activa, más sana, más renovada, qué sé yo.

Y ahora estoy en un momento en que no me dan ganas de hacer muchas cosas que hacía antes, pero solo para evitar el dolor que conlleva tener que asociarlo con lo que hacíamos juntas.

Hace un buen tiempo que no como grasas, he reducido considerablemente el consumo de salchipapas, algo que hacía a diario, he bajado de peso (mi hermana me lo dijo) y realmente estoy comiendo poco, puedo pasar días solo con una comida tranquilamente. No tengo muchas ganas de comer, pero eso también pasará, es el momento trágico de la vida y punto. Meses y meses y las cosas volverán a su rumbo. 

Despierto todos los días a las 6 de la mañana así duerma súper tarde. Tal vez sea la edad, tampoco sé, ya se activó mi reloj interno. Hueveo constantemente. Pienso demasiado, debería dejar de pensar y de paso de recordar.

Más allá de eso mi vida sigue igual. Ayer fui a una fiesta y luego de mucho tiempo fui feliz. Eso era algo que tampoco quería hacer, pero fui. Y lo repito, fui feliz. Me ayudó muchísimo salir y que pasara todo lo que pasó. Creo que ya estoy curando un par de cosas y eso me hace sentir muy bien. 

Años

Un año es el límite, es lo que siempre dicen.

Lo comprobé una vez, pero un año es demasiado.

No sé si sea más fácil cuando se odia. Creo que nunca he odiado a las personas que he amado. Ni en las peores circunstancias. No sé por qué sí siento que sobre mí ha caído casi toda la responsabilidad de los errores, tal vez porque yo soy responsable de la mayoría de ellos y no sé qué hacer para sacarme toda esa culpa de encima. 

El tiempo pasa, pero pasa tan lento y es tan jodido todo. Pero ni siquiera existe alternativa. No hay qué escoger, solo está el soportar diariamente esta conciencia de las cosas, estas terribles punzadas que me embardan noche y día, día y noche. 

Y seguir sobreviviendo, sin saber tampoco para qué. 

Huir

¿Cómo me quito esta tristeza de encima?

Huir de mí, de los recuerdos, de las culpas

Cómo hago para seguir sin sentir que cargo un pesado equipaje encima y que no hay forma de sacármelo, que no tengo forma de curarme de esto.

¿Cómo me quito toda esta tristeza feroz de encima?

Ojalá

Ojalá se te acabe la mirada constante 
la palabra precisa, la sonrisa perfecta 
ojalá pase algo que te borre de pronto 
una luz cegadora, un disparo de nieve 
ojalá por lo menos que me lleve la muerte 
para no verte tanto, para no verte siempre 
en todos los segundos, en todas las visiones 
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones 

Ojalá

Silvio

Todo

Todo triste hoy

Todo

Ni amor ni amistad ni nada

Miradas y gestos vacíos y ganas de desaparecer

Luego, momentos de flagelación y de entender el sinsentido de andar boicoteándome la felicidad yo misma, una y otra vez.

Supongo que me servirá de experiencia, que tal vez me haga cambiar y seguir desconfiando de mí misma, de cómo soy, de cómo actúo.

Todo mal en mí y en mis sentimientos

Y luego el vacío otra vez

Amor

“Poner al otro antes que uno. Ese amor que en la crisis nos soporta, en la desesperación nos tranquiliza, en el dolor nos consuela, en el frío nos abriga, en la ignorancia nos ilumina, en la alegría la multiplica. Ese amor que nos hace mejores, que nos sobrevive en nuestros afectos”. 

Otra vez lo perdí. 

Hotel

Me gustaría estar encerrada en el hotel sin hacer nada. Absolutamente nada, tal vez dormir mucho, ver algo de tele, seguir huyendo de la música, actualmente no me ayuda de mucho escuchar canciones, excepto en inglés, pero igual los sonidos tristes me bajonean más. Hoy, después de la entrevista regresamos al hotel, P se fue a la piscina con todas las lesbianas y yo me he quedado, con mi espíritu antisocial al máximo, sin ganas de nada. Tuve que pararme para ir a comer algo porque mi estómago rugía, pero si esto no pasaba ni me levantaba.

Mi estado de ánimo es ambivalente. Luego de la entrevista estaba muy entusiasmada, terminó la adrenalina y volví al cero, todo es temporal, en momentos súper bien, en momentos súper mal, en momentos bien y mal, tratando de sacarme esa tornada que me atormenta a diario, sé que poco a poco desaparecerá pero actualmente me persigue en los lugares más diversos.

Tal vez sea el domingo, tal vez sea que estoy lejos de casa, carajos, me olvido que no tengo casa, tal vez quiero estar con Camila conversando y jugando mucho, me gusta que nuestra relación sea más cercana ahora, esa es una lección importante para mí, en general la he dejado de lado demasiadas veces, no debo volver a repetir ese error.

Seguro más tarde mi estado de ánimo mejore, es el domingo, es el sol, es la tarde, es el silencio y la soledad. Mañana estaré subiendo al avión, regresando a Lima, durmiendo con Camila, huyendo de la casa cuando ella se va al colegio, yendo a mis clases, estudiando. Mañana será otro día, siempre es otro día.

Fiestas

No funciona. No debo ir a fiestas hasta que me recupere o solo debo ir cuando ya es inevitable, tipo cumpleaños de alguien que me importa. Tal vez sea el resfrío, tal vez sea la lejanía, la cosa es que me he aburrido espantosamente. Sumado a ver parejas por todos lados, amor a raudales y canciones que me recuerdan el pasado, pues en general todo se va a la m y ya no puedo divertirme.

No tiene ningún sentido buscar diversión así, no me divierto en lo absoluto y siento que pierdo el tiempo. Regresaré a mi computadora y a los estudios y a otras cosas, pero nada de fiestas por un tiempo, no quiero tampoco parecer ansiosa de encontrar algo, no tengo ningún ánimo de encontrar nada, quiero estar acompañada pero tampoco por cualquiera, quiero estar sola pero que no me importe la soledad. Quiero estar tranquila, eso es lo que más quiero en estos momentos. Sé que llegará el momento de tranquilidad pero se está demorando. 

Apura tranquilidad, llega pronto, ven rápido y dale calma a mi alma, dale paz a mi cuerpo, dale temple a mis emociones. 

Haiku

Me gusta ese estilo de escritura pequeñita que estoy haciendo últimamente. Antes escribía un montón, ahora escribo apenas tres o cuatro párrafos. Me gusta también el nuevo diseño de mi blog, como dije antes, yo ya no era esa mujer. Estos días han sido bonitos, a pesar de la horrible gripe que me persigue, por lo menos esta es excusa para cuando no quiero decir nada ni hacer nada ni mostrarme amable.

Quiero decirle adiós al activismo también, creo que mi tiempo en esto ya acabó, no sé, quiero concentrarme en otras cosas, creo que he hecho cosas simpáticas pero no quiero que esta sea mi vida, esa es mi sensación en este momento, no sé la verdad qué piense de aquí a un mes, pero me siento agotada y siento que otras personas tienen toda la capacidad del mundo para ocupar estos puestos.

Quiero viajar mucho, aunque eso todavía no es posible, me gustaría también tener un sitio mío, propio, donde nadie pueda entrar si yo no quiero, y nadie me pueda sacar si quiere. Ese será mi objetivo de ahora en adelante, antes ese asunto ni me preocupaba, pero ya me han echado de tantos sitios que la verdad estoy harta. Así que a apuntar hacia ello de una buena vez.

No quiero relaciones por el momento, aunque mi problema siempre ha sido dejarme llevar, y eso es realmente un verdadero problema. No tengo ganas de relaciones aunque sí tengo ganas de calor, abrazos, conversas largas, sueños compartidos. Eso tal vez pero todo lo demás no, y creo que lo último no se equipara al desgaste de una relación, así que ahí nomás lo dejo.

Pensé que la gripe me iba a poner de un estado de ánimo más precario, pero no, siento que estoy más fuerte, y no tomo nada para calmar las molestias, me gusta sentir cómo actúa la enfermedad sobre mí, me hace sentir medio viva.

Esto no fue un haiku, pero lo intenté.

Arequipa 2

Releo mi post anterior y veo que la gripe, la fiebre, el dolor de cabeza y el malestar general me estaban destruyendo. Creo que debo dejar de lamentarme de una situación que no puedo controlar. Ella decidió hacer su vida y yo debo decidir de una vez dejar este asunto atrás y empezar a vivir nuevamente. No quiero que mi blog o lo que escribo sea un cúmulo de pesares.

Hoy fue un día bonito, a pesar de estar yo muy enferma, estuve con un grupo humanos impresionante, activistas con muchas ganas de cambiar las cosas, construir movimiento, llenar de colores Arequipa. Fue una conversa intensa y apasionante, creo que nunca había hablado tanto antes en reuniones de este tipo. 

No escribiré más aquí si no es para poner cosas bonitas cuando empiece a sentirlas, hoy fue un día bonito, eso nadie me lo puede quitar. Mañana tal vez también lo sea. En casa me espera mi hija, mi vida, mis estudios, mis sueños. Ya nada podrá sobre mí, he atravesado tantas cosas que creo que soy inmune. Basta de lamentos, volveré a escribir cuando haya algo simpático que describir, que seguro será pronto. Por mientras, dejaré de mirar al pasado, empezaré a pensar en ese futuro que tanto quiero, sola o acompañada no sé, pero lejos de lo de ahora, muy lejos.

Volveré, sé que lo haré, pero contenta. 

Arequipa

Hace frío, llueve y tengo una gripe espantosa. No debo venir a sitios en donde el estado climático es tan parecido a mi estado emocional: triste, decaído, lúgubre, nada. Tengo varias actividades y por lo menos el internet me distrae.

Seguimos avanzando, pronto no habrá nada, y cuando recuerde lo que hubo, tampoco habrá nada. 

Necesito ir urgente a Iquitos, necesito calor, agua, calles, gente alegre a mi alrededor. 

No quiero regresar a Lima, no quiero cruzarme con ella, no quiero encontrármela en la calle con alguien, o en fiestas o en reuniones, quiero estar muy aparte de todo, bajaré los decibeles de reuniones y activismo mientras tanto. Me enfocaré en los estudios y en los trabajitos que salen.

Me encerraré en una pequeña caparazón protectora hasta que esto pase y vuelva a ser feliz.

Noche y día

Lo mejor: el abrazo

Lo peor: que Cami se apene al verme lagrimear, que me abrace y sienta mi cuerpo incontrolable de sollozos y me diga “mami” y me abrace más fuerte.

El miércoles fue un día realmente triste. Será porque me agarró de sorpresa, porque no me lo esperaba, porque no entendía nada. Y de pronto estaba fuera. Tal vez sea mejor, me digo, tal vez es lo mejor, me repito, tal vez era necesario, me susurro, incansablemente. Tal vez, tal vez.

Por suerte ya pasó, pasó el jueves y ya es casi viernes, ya es casi poco. La vida sigue, todo sigue y hay que acostumbrarse nomás.

Me voy a Arequipa a las 5 am así que apenas salí de clases a las 9 pm me fui a La Molina a recoger mis cosas y estoy aquí, otra vez, esperando a que amanezca porque en La Molina no iba a encontrar ningún carro que me lleve al aeropuerto a las 3 de la mañana. Dormir en este piso frío no es novedad, pero una nunca se acostumbra.

Mientras esperaba, mi compañera de clase me acompañaba al paradero y se reía porque una chica se me había acercado a saludarme. Creo que es la quinta o sexta vez que me pasa cuando estoy con ella: alguien me reconoce y se acerca a saludarme. Dice que hará una caricatura conmigo y recuerdo que yo también quería hacer caricaturas no hace mucho. Me pregunta si sigo depre, sonrío y le digo que no, que ya se me está pasando. Ella también sonríe, su sonrisa es contagiosa, es amplia y siempre como dispuesta a repartirla. Luego vino mi carro y me fui, leí un mensaje, escuché una canción, derramé un par de lágrimas y me quedé dormida, desperté, bajé del carro, alisté mis cosas, me despedí de Cami, salí y tomé el carro, por el Jockey se le reventó la llanta, tuvimos que bajar, subí a otro carro, llegué a este sitio, y me amaneceré terminando una tarea que no entregué y que por suerte, porque parece que la profe me quiere, me dejó entregarla para el día siguiente, o sea, hoy.

Viajes

Algo bueno entre tanta conmoción. Una pequeña consultoría con lesbianas y viajar a Arequipa por 4 días y a Iquitos por 4 días más. Viajar siempre ha sido la forma más intensa de olvidar a alguien. Recuerdo que en mi primera ruptura fuerte no tenía plata y tenía un trabajo horrible que no me permitía ir a ningún lado. Sufría como condenada todos los días, no tenía a dónde ir nuevamente y todo mi pesar me lo pasé en casa de mi hermana casi sin poder llorar para que no me escuchen y no me jodan. Lloraba en las calles mientras caminaba cerca de 25 cuadras de ida y vuelta, lloraba en las noches caminando hacia donde tuviera que caminar, y regresaba a casa, lloraba en silencio y me dormía. Luego de eso, creo que quedé curada de muchas cosas. Es decir, eso destruyó en mí muchas expectativas sobre las relaciones de pareja, la confianza y el amor. Para decirlo de forma más clara, destruyó la confianza y el amor. Teníamos una relación cerrada y el engaño, la infidelidad y una cantidad inmensa de mentiras hicieron un buen trabajo, un trabajo efectivo sobre mi capacidad de creer en el futuro.

Esa tal vez es la enorme diferencia con esta ruptura. En esta última no hubo mentiras, no hubo infidelidad, no hubo amargura ni rencor (a pesar de todo). Eso le da una perspectiva completamente diferente a cualquier emoción que surja. Por eso todo es más templado. Lo malo de esto es que se piense que hubo menos amor. Yo creo que la muestra palpable de que hubo un amor más grande y más bonito es esta posibilidad de sufrir de una forma que no te autodestruya, que no te quite posibilidades, que no te aleje del mundo, que no te mate la esperanza.

No hay duda de que sigo amándola, cómo no amarla, cómo dejar de amarla rápidamente, eso es imposible. Y por eso mismo, a la vez de triste me siento tranquila, porque la amo con tranquilidad y no con desesperación, porque este amor me permite vivir y no me condena a morir o a querer matar cosas en mí. Tal vez ella hará su vida y yo también haré la mía. Tal vez nos volvamos a encontrar en algún momento en algún camino de la vida. Pero suscribo cada una de las palabras que le dije cuando me despedí de su vida:

Esta no es una despedida, es un abrazo de amor, de todo el amor que nos dimos, ese amor lleno de lucha, pasión y compromiso. Me cambiaste la vida una y mil veces, y no existen palabras para explicar todo lo bien que le hiciste a mi vida. Estarás siempre en mis sueños, en mis recuerdos, en mi vida. Y cuando piense en la libertad, pensaré en ti, y cuando escuche la palabra radicalidad, pensaré en ti, porque le imprimiste a cada cosa que hiciste esas características, porque si hay una forma de describirte es con esas palabras. Te amaré de mil formas infinitas porque llegaste para llenar mi existencia de cosas bonitas. Por eso, cuando me digas ven, iré, cuando quieras calor, te abrazaré, y cuando quieras amor, ahí estaré, con todo mi amor para ti por siempre. 

He prometido también que estas serán las últimas lágrimas que derrame. Sé que romperé la promesa. Soy muy llorona y todavía me falta llorar un poco más sobre esto. Cualquier canción y cualquier película me sacan lágrimas estos días. La que me destroza es The moon song y masoquistamente la escucho a diario, cuando la deje de escuchar o cuando me deje de afectar tal vez ya esté recuperada, ya no diré adelante sino, ahora. Hoy no puedo. La lágrimas disminuirán eso sí, esa promesa sí puedo cumplir. Y juro que me esforzaré por olvidar rápido, por dejarlo todo atrás, lo juro.

Lo peor

Un día horrible. Una que piensa que las cosas van a mejorar, que vas a dejar de amar, que lo que hubo se convertirá en amistad, que el dolor pasará, que el vacío en el que he quedado se iría llenando, pero no cargado de dolor, sino de grandes posibilidades de amistad o compañerismo o lo que sea, pero nada. La vida me golpea otra vez donde más duele, en la soledad, en este implacable sino de perder al ser amado, de que me dejen de amar, de que luchen contra mí y mis sentimientos, de perderlo todo otra vez y quedar con nada. Sin consuelo, sin paz, sin esperanza.

Describir el dolor siempre ha sido problemático para mí. Para mí es quedarme tirada en la cama sin hacer nada. Es leer sin comprender nada. Es perder el tiempo sin importarme nada. Es mirar sin mirar. Es hablar sin hablar. Es reír sin reír. Es ser una idiota y escribir idioteces. Eso es el dolor y en eso estoy envuelta ahora.

Y no, este dolor y tristeza no es 15% de nada, es algo que me consume diariamente y no me deja estar tranquila. Y no, no entregué el 15%, entregué más, hasta quería casarme y vivir eternamente con ella. Pero las estrategias de la sobrevivencia fallan, interminablemente, y como siempre el inconsciente nos juega las peores pasadas.

Lo peor de todo, tener que volver a la casa de donde me echaron. Eso es algo que realmente me ha lastimado el poquito orgullo que me quedaba. Ver ese rostro prepotente mirándome como si fuera basura y viendo en mí el reflejo de la imposibilidad de la felicidad. Me fui a la mierda y en el camino se fue a la mierda mi dignidad.

Fuimos amantes. Éramos compañeras. Ahora no somos nada. Y mi corazón se fue a la mierda una vez más.

Quién me ha robado el mes de abril

1 de abril. La soledad continúa. Pequeñas alegrías vienen a calmar las ansias de la nada. Vienen como olas débiles y se van más débiles. Distracciones, avances y retrocesos. De pronto siento que estoy muy bien y viene un bajón insoportable. A veces el dolor es físico, como si me pusieran un metal pesado sobre el cuerpo. A veces no hay dolor. Como siempre, la noche es lo peor de todo. El día por lo menos te permite escapar a calles, recovecos, extravíos, en la noche soy solo yo, sin posibilidades de nada. Solo yo.

Han pasado aproximadamente 11 días del fin. 11 días no es nada, es recién el preinicio del preinicio del inicio. Es prácticamente empezar de nada. Me gusta pensar en los días, cuando estos se vuelvan semanas, cuando se conviertan en meses, cuando se conviertan en años, cuando se conviertan en nada. Y la nada es la paz, y la paz es nuevamente la libertad de los sentimientos, la reconciliación con el pasado, el optimismo en el futuro.

No negaré que la extraño ferozmente y no negaré que tal vez es la mejor decisión que tomamos. Lamentablemente, dos cosas que pueden parecer contradictorias nunca estuvieron tan bien justificadas en lo que nos pasó. Extraño las posibilidades, los sueños, las metas truncas, pero no los temores, las ansiedades, la terrible angustia de las cotidianidades, de no saber qué hacer, ni qué pensar, ni cómo reaccionar a determinadas situaciones.

No negaré que las noches son más oscuras, más tétricas, más desesperantes, pero que en el día despierto renovada, como si hubieran asesinado de un tirón todo lo que me importaba y me dan la libertad de la manera más espantosa y radical, pero libertad al fin, tal cual, y hay que vivir con ella y saberla utilizar.

Igual, estos meses, y sobre todo abril, serán meses robados a la felicidad.

Melancolía

Mi estado de ánimo será medio lúgubre estas semanas, trato de todas las formas de no cruzarme con películas o canciones que me recuerden a ella. O que recuerden que algún día tuvimos algo y se acabó. Pero es inevitable, vivimos rodeadas de imágenes y música. Paso por lugares en donde vivimos momentos bonitos y no puedo dejar de pensar en ellos por unos 15 segundos, luego sacudo la cabeza y me obligo a pensar en otras cosas. No quiero regodearme en ningún tipo de dolor, no pienso volver a hacerlo.

Me doy un promedio de 6 meses para avanzar sobre ellos. Estamos en marzo y en seis meses es setiembre, no será la maldita primavera, será una primavera que esperaré con ansias, con esperanza, con alegría.

Por lo pronto, las lágrimas son cada vez menos, el temple es cada vez mayor, lo que me invade es un sentimiento de nada que duele, de completa nada ahondándose en mi cuerpo, vaciándolo de contenidos, de recuerdos, de sentido. Espero volver a encontrar el sentido, por lo pronto trabajo en automático, estudio en automático, activo en automático. Como un robot que sabe que tiene que seguir adelante, al que no se le acaban las pilas.

Debería andar más preocupada por mi situación económica o laboral, pero esto es lo que me invade en estos momentos. No quiero pensar que esto sucedió en el momento en que me sentía más precaria o cuando necesitaba tal vez más apoyo. Creo que son lecciones de vida. Lo principal siempre será sostenerse una misma, no esperar a que otra gente nos sostenga, nos apoye o se solidarice con nosotros, es injusto cargar a cualquiera de nuestros pedidos o necesidades en otros cuerpos, es injusto que lleven nuestros sueños como si fueran de ellos.

Seguiré pensando en el sinsentido, en la nada, en el dolor, en el vacío, en la desesperanza. Tiempo al tiempo. Llega la paz y la calma. Y la vida sigue. Todo sigue.