Alimentos

Recuerdo que antes me disculpaba intenso con ella por cada cosa fea que hacía y por la cual ella se sentía lastimada, aunque yo casi nunca le reclamara lo que ella hacía y que me lastimaba, o no se lo reclamaba de la misma forma en que lo hacía ella, porque nunca borró un estado ni un post que pudiera fregarme, pero bueno, yo lo acepté, así que normal. Esto es lo último que escribo sobre el tema. No me disculparé más, pero reduciré su presencia en este blog a no ser que sea completamente necesario. Estoy respirando más tranquila y quiero mantener esta serenidad en mi vida.

Aun así, espero que le vaya muy bien en todo y que encuentre la felicidad que tanto busca. Creo que aprendí muchas cosas a su lado, sobre música, sobre fotografía, sobre diversión, sobre placer, y aunque ella no lo crea, sobre feminismo y vivir intensamente los días, la admiré mucho, admiraba esa capacidad de resistir y su independencia, y la forma en que atraía a las personas, su carisma, su ángel, su hermosa capacidad para hacer amigos rápidamente y para que todo el mundo la quiera, aunque ella crea que sigo admirando a mi ex, y no, no la admiro, no puedo evitar pensar con pena sobre mi ex, y la pena y la admiración son opuestos, pena por lo que hizo y en lo que se convirtió, no pena porque me apene ya no estar con ella, eso no tiene sentido.
Y fui muy feliz con R también, la pasé genial hasta el día del encuentro de líderes cuando dejó su laptop abierta y pude por fin ser testigo de su humanidad y todo lo que esto implica, luego de eso ya nada fue lo mismo, resquebrajó en mí algo que yo considero sagrado: la confianza. Creo que fue a los tres meses de relación, muy pronto para que todo empiece a romperse.

Y a pesar de ello continué, con el sino encima de que todo acabaría mal para alguna de las dos, por suerte eso no ha pasado, ella hace su vida y yo hago la mía, no pienso stalkearla, eso también ya es pasado, no necesito rememorar nada porque todo lo tengo en la mente, en las sensaciones que experimenté, en los olores que disfruté, y en los sentimientos que viví, así que capítulo cerrado.

Ahora toca vivir mi nueva vida, en soledad y en compañía, alimentándome de situaciones hermosas que pasan cotidianamente y a las que perdía de vista. Me concentraré en eso, le daré más duro al estudio (okno) y a la política, la militancia, y como siempre, al feminismo, ese que ayuda a superarlo todo, a avanzar con todo, y con todos.

Serenidad

Ayer hubo reunión de feministas. A varias las veía por primera vez, nos conocíamos solo de Facebook o habíamos interactuado muy poco, pero era la primera que nos sentábamos a conversar y tomar algo. Estuvimos largo tiempo hablando sobre las estrategias para la marcha del 15, iríamos como feministas y visibilizaríamos las prácticas machistas en la marcha.

Luego de eso empezamos a hablar de cuestiones más personales, en general, pero había cosas que ellas me querían preguntar desde hace tiempo, o más que preguntar, comentar, o más que comentar, sacar lo que tenían dentro de varias cosas que pasaron en mi vida. No sabía que ese tema había repercutido tanto, o que les importara tanto mi vida, ya lo había escuchado en otras amigas o conocidas que me escribieron cuando eso pasó, pero de chicas a las que recién conocía era un poco más impactante.

En resumen es esto: la forma en que les impactó mi ruptura con L. Después de eso dejaron de creer en el amor (literal). Tenían que decírmelo porque realmente nos consideraban una pareja emblemática: activistas, feministas, luchadoras, de izquierda, inteligentes. Y la forma en que terminamos, diciéndonos cosas tan entrañables y amorosas simplemente les derritió el corazón y les hizo tener esperanza de que era posible un amor feminista como ese, abierto, libre, sin dolor, sin arrepentimiento.

Parece que no sabían la otra mitad de la historia, y si hubiera estado menos borracha se las contaba, pero era terminar acaparando el centro de atención, y lo que menos he querido en esta vida es acaparar algo. Igual me pareció bonito todo lo que escuché.

Luego me dijeron que cuando empecé a estar con R, todas la stalkearon para saber quién era. Y así como publicaba cosas de L (me hicieron recordar, por ejemplo, cuando decía en conferencias o charlas, “mi novia ha escrito o ha dicho esto” y ellas suspiraban y soñaban con vivir un amor igual), se preguntaron: pero qué hace con esta chica, y luego vieron que era fotógrafa y que compartía sus cosas, y que también se hacía popular, pero igual no entendían el por qué, o sea, tomaba fotos geniales pero eso no era suficiente ¿o sí?, y yo les dije que yo tampoco entendía, pero que tenía sus talentos ocultos, y se cagaron de risa porque pensaban que me refería al sexo, y luego les conté que era VQ y se quedaron sorprendidísimas y dijeron al unísono: ahora entendemos todo. Y yo ya no quise hablar más del tema.

Y luego aparecieron G y A y todo empezó a girar más rápido.

Sueños

El martes soñé con ella otra vez. Estábamos en un evento de presentación de aparatos tecnológicos. Había tipo robotitos pequeños, carros y helicópteros a control remoto, etc. No estábamos juntas, estábamos peleadas (como siempre). Me siento en una banca para ver una de las presentaciones, a mi lado estaba una chica guapísima que casi sin querer queriendo me toma un poquito de la mano y acaricia mis dedos. Yo la dejo hacer. Ella está tomando fotos, su ex está por ahí también observando los stands. De pronto la chica guapa me dice que la acompañe al baño. Vamos, le abro la puerta y pasa, pero antes me dice: luego entras conmigo ¿ya? Ok, le digo. Ella aparece y le digo: apenas se abra la puerta me jalas. Ya, me dice. Entonces se abre la puerta, la chica me invita con una sonrisa a pasar, y yo soy jalada por ella. No reímos pero luego nos separamos otra vez. Estamos peleadas pues. Terminando ya el evento se sube a una moto, la moto de su ex, y pienso que se va con él, así que me voy, bajo unas escaleras, veo a varios activistas reuniéndose pero igual me voy. Ahí me despierta el timbre de la librería, eran V y su hermana que habían venido a visitarme.

Me gustaría dejar de soñar con ella, pero supongo que todavía está fresca nuestra ruptura y aún me duele la forma en que se dio, porque creo que no era necesario hacernos tanto daño. Bueno, no eran necesarias las escenas de celos porque yo miraba a alguien o hablaba con alguien o bailaba con alguien o no bailaba con ella o cualquier cosa con alguien si al final ella era la que iba a terminar sacando los pies del plato. No eran necesarias las promesas de amor eterno y para toda la vida y molestarse cuando yo le decía que eso no sucede así, que son pocas las probabilidades de lograrlo y que mejor disfrute y se deje llevar, porque sé que por lo mismo que somos seres humanos, nos equivocamos, y también nos enamoramos de otras personas. No era necesario mentirme tanto, no era necesario que hiciera todo lo que hizo y que yo también me metiera en esa cadena de sinrazón, de falta de respeto, de desconsideración.

Pero tampoco la voy a culpar de todo como si yo estuviera libre de culpa, como si hubiera sido un monigote manejado a su antojo por ella, como si hubiera estado manipulada por el amor, cegada por la pasión, como si no tuviera responsabilidad de nada. Las cosas nunca son así, yo fui responsable y cómplice de cada una de las cosas que fueron minando nuestra relación, y las asumo, y me responsabilizo de ellas, y me da coraje haber aceptado tanto, y también haber perdido tanto en el camino. Perdí coherencia y feminismo, gané conocimiento de mi humanidad, de las cosas que soy capaz de soportar por amor, de mi jodida forma de ser que también contribuye a que las cosas se arruinen.

Aprendí a ceder, a tranquilizarme luego de largos desquiciamientos, de llegar a lo más profundo de la desesperación, creo que nunca había llorado tanto dentro de una relación, nunca le había gritado a nadie antes que a ella, tiene ese talento para sacar de quicio y me pregunto cómo soportarán sus próximas parejas, me dan un poco de pena, me imagino cómo soportó el anterior y también me da pena. Y luego me doy pena yo por seguir cegándome, por seguir esperando, por seguir creyendo y por claudicar a varios de mis principios a pesar de todo eso, a pesar de los celos, las infidelidades, el tormento y la desesperación. Ningún buen sexo lo vale, ninguna buena apariencia tampoco.

No sé si hubiera sido peor que esté con una chica o un chico, creo que eso ya es medio intrascendente, pero no es tan intrascendente si pienso en todos los problemas del sexo heterosexual, igual, es su vida y yo ya estoy lejos de eso. No sé si me hubiese dolido más que se vaya con alguien que realmente valga la pena, tal vez, pero me hubiera dolido el orgullo, y el orgullo es una mala medida de las cosas, siento que tiene lo que se merece por lo que ha causado y por lo que ha buscado, tal cual, pero a la vez hubiera querido que todo esto pase por alguien que valga la pena, no sé, todo es medio contradictorio. Mi dolor hace que no me sienta mal porque está con quien se merece, mi dignidad quiere que ella esté con alguien que valga la pena, que después de mí tenga a alguien mejor, pero eso también ya es intrascendente.

Tengo muchas ganas de no emparejarme, de salir con chicas de forma tranquila y reservada, de hacer con mi vida otra vez una llena de feminismo, política, bicicleta, películas y libros, como era antes. Y también tengo ganas de un amor bonito, de un cariño que me dé calma, creo que ya tuve suficiente locura y esto es como ir en ciclos: K era frescura, L era razón, R era locura, la que venga que sea paz y regocijo, y que sea feminismo y amor, aunque feminismo y amor es lo mismo.

Confianza

He soñado dos veces con ella. La primera estábamos en un taxi y yo me pongo a cantar la canción de The Blower’s Daughter, la parte de I can’t take my eyes off you. Ella me mira, me escucha y me dice: ¿Sabes qué significa no? Sí, le digo. Qué. No puedo sacar mis ojos de ti. Luego ella misma tocó el timbre y me despertó.

El siguiente sueño fue el de hoy (o ayer). Yo iba a su casa de pronto en la mañana. Ella miraba por la ventana y yo le decía ¡Sorpresa! Tenía una cajita de chocolates (yo no suelo regalar chocolates), tampoco suelo hacer cosas sorpresivas, pero seguro mi inconsciente quería sorprenderla. Ella se palteó pero abrió la puerta, fuimos a su cuarto, nos echamos un rato, estaba arreglando sus cosas para mudarse. Luego aparecen Ollanta y María Rachid y están sentados como en un balcón frente a nosotras. Y yo le digo a Ollanta, oye aprueba la Unión Civil pues, no seas pendejo. Él nos dice: Pendejas. María Rachid le dice: Qué pendejo. Será porque la palabra pendejo ha estado circulando mucho por estos lares. Luego suena el teléfono de ella. Yo lo miro y se lo paso. Ella se paltea. Llega su amigo Alex con un chiquitín. Se van al otro cuarto. Luego ella marca un número y un ringtone empieza a sonar en el otro cuarto. Yo la miro, ella me mira, me dice: perdón, perdón. Yo la miro como no entendiendo nada (porque no entendía nada). Salgo del cuarto, voy al otro y estaba el muchacho echado en la cama hablando con Alex. Ella me sigue diciendo perdón llorando. Yo les digo: suerte chicos. Y me voy de ahí y despierto.

Todo esto porque hay algo básico y vital en las relaciones cerradas monogámicas que cuando se rompe ya no se puede reconstruir. La confianza es tal vez el bien más preciado de las relaciones de pareja, más que el amor, porque a veces el amor persiste, disminuye, aumenta, se va, regresa materializado en otra forma, pero la confianza no, es demasiado frágil para que cuando se rompe, puedan unirse las infinitas piezas que la han constituido.

Y bueno, no quiero vivir con desconfianza nunca más en mi vida, y tampoco quiero confiar de esa forma en nadie más, si alguna vez pensé que era posible confiar otra vez, ahora pienso que no, que no es posible, que la gente te falla, es humana, y te falla de forma inconmensurable y ya nada vuelve a ser lo mismo en tu vida. Nada.

“No será la manera perfecta”

“No soy buena escribiendo, seguramente algunas cosas que te diga podrían resultar innecesarias, pero con todo lo que siento por estos días me es imposible ser breve.

Cuando te conocí nunca tuve la intención de que sucediera algo entre nosotras, de hecho me gustabas y te admiraba desde antes, pero no planifiqué nada, ni siquiera decírtelo; el día en que todo empezó estaba un poquito ebria y con el valor suficiente para decirte que me gustabas, lo que sucedió luego fue lindo. Los días pasaron, fui conociéndote un poquito cada día y te admiré más a pesar de las contradicciones que encontraba en ti, sé que no eres perfecta, cada día que estuviste conmigo, cada beso y caricia fueron haciendo que me gustaras más, fueron días hermosos; a pesar de que todo fue complicado desde el inicio, pensaba en que tal vez no se volvería a dar y quería vivir y disfrutar, aunque muchas veces me sentí mal por ciertas cosas para las que no estaba preparada.

Cuando volví, quise hacerme la idea de que todo quedaría en un lindo recuerdo porque sabía que a pesar de la libertad que me decías tener, yo no te sentía libre. Pero lo cierto es que no podía sacarte de mi cabeza, seguimos comunicándonos y todo eso fue haciendo que te piense aún más, que te extrañe y me sienta ilusionada aun sabiendo que lo que nosotras “teníamos” pudiera no significar lo mismo para ti.

La gente dice que uno no se puede enamorar tan rápido, pero eso del tiempo me parece tan absurdo, ¿cuánto se supone que tengo que esperar, hay receta para enamorarse?, decidí sentir y esperar lo que viniera, tenía miedo pero me arriesgué. Los resultados de eso los conoces, me lastimaste mucho, no solo por la forma en que me dijiste las cosas, sino porque tus palabras me dejaron claro que no me querías y que nunca tuvimos nada, no tengo rencor, no lo tengo ni con quien más daño me ha hecho, pero tampoco es que me olvide de todo tan rápido como me dicen mis amigas, que creen que el dolor se me va rápido y no es así, me duele aún pero te quiero más que eso, o al menos eso creo.

Tengo mucho miedo te lo he dicho, ese miedo me crea dudas de tu sinceridad, miedo de arriesgar y poner mis sentimientos en ti y que luego suceda otra vez lo mismo y, como te dije, por los mismos motivos. Quiero creer que las decisiones que tomaste fueron con la cabeza fría, porque en verdad te convenciste, que decidiste dejarme quererte y quererme porque en verdad lo sientes y quieres, y no por impulso.

Quiero saber a dónde va todo esto, si va a algún lado claro, porque sinceramente no quisiera terminar lastimada nuevamente, antes pensaba que podía seguir así sin más, simplemente dejándolo fluir, pero no ha resultado al menos no para mí, no te estoy pidiendo que me digas “tengamos una relación”, conozco tus circunstancias y sé que no quieres eso, pero al menos que me digas qué pretendes con todo esto, qué quieres de mí, nunca te exigí nada más que la verdad, y hoy no es diferente, pero no una a medias como antes, quiero saber en serio en qué me estoy metiendo y con las cartas sobre la mesa saber realmente si quiero jugar porque hoy no puedo simplemente arriesgarme, contigo no, mi amor por ti es un arma de doble filo, porque tienes un poder sobre mí, que no has pedido pero lo tienes, y es el poder de lastimarme justamente porque te quiero.

Amo tu libertad, pero tal vez yo no estoy preparada para tus ideas con respecto al amor, me parece interesante y genial esa forma diferente de amar del que nos han enseñado, no lo descarto, pero no puedo pretender aplicar algo así en mi vida porque sería mentirme a mí misma, no estoy preparada para eso, yo puedo comprenderlo todo, pero no obligarme. Y es que te expliqué cómo me gustas, no será la manera perfecta, la que te gustaría, pero me gustas y te quiero de la forma en que no necesito estar con nadie más, porque me siento bien y feliz queriéndote a ti, y si es necesario aclararlo no quiere decir que dependa de ti, ese tipo de “amor” ya lo conozco y nunca más quiero eso en mi vida, pero me agrada y me hace feliz que una persona ocupe un lugar especial, lo sepa y lo sienta. Pero esa es mi forma y no la tuya. Yo quiero que seas feliz pero también quiero ser feliz, en ese camino podemos encontrarnos o tal vez no.

Me gustas toda tú, tus ojos chinitos cuando sonríes, tu voz y el sonido de tu risa, esa mezcla de seriedad y ternura que se dibuja en tu rostro. Me gusta sentir que me pierdo en cada abrazo y beso tuyo, y sentir esas cosas cursis como las mariposas en el estómago, desear que nunca amanezca y olvidarme del mundo. Te quiero así, con todo lo que conozco y no conozco de ti, y quisiera quererte aún más, te admiro por todo lo que eres y haces, estaría orgullosa de ser tu compañera, me gusta que seas auténtica y no te importe quedar bien con todos todo el tiempo, te haces querer y odiar Verito. Siento que eres una buena persona, algo complicadita, pero sé que no quieres lastimar a nadie, bella en todos los sentidos, y también tengo claro que eres humana y lo que menos quiero es idealizarte.

Yo te ofrezco esto que soy, así simple, humana, no voy a hablarte de mis “virtudes y defectos” creo que tú podrás verlo todo de mí, si quieres claro, porque nunca he pretendido ni pretendo ser más de lo que soy. No sé si es suficiente, a veces no lo es y entonces también quiero saberlo. Te ofrezco mi amor que tal vez no es cercano, pero puede ser bonito y, sobre todo, es real.

Te quiero, y me gustaría que me quieras, no como yo, porque ambas tenemos maneras diferentes de amar, entonces que sea a tu manera, pero real, y que no lastime, decir que te quiero sin esperar recibir nada a cambio sería mentirte, al menos para mí, cuando uno da amor espera que las cosas sean recíprocas porque sabes que si no es así no funciona.

Te quiero”

Siempre está ahí

A veces creo que ella es tan insensible que no se da cuenta del dolor que genera. Quizás yo también soy así, no me doy cuenta del dolor que genero, de la forma en que hago sufrir, de todo lo que he causado. A pesar de ello, trato de analizarlo y salir viva del asunto y sin rencores, me puedo hundir en las palabras y las emociones, y puedo salir de ellas también. Por suerte, nunca me he quedado regodeándome en el dolor mucho tiempo, tal vez porque no hay tiempo, tal vez porque sé que es inútil, desgastante, demoledor, y no quiero eso en mi vida, no más.

La amo, no he dejado de amarla ni un segundo, pero su corazón ya está en otro lado, no quiero pensar en que lo he perdido, quiero pensar en que otra persona lo ha ganado y que será para bien de ella, tal vez a mi lado seguiría siendo muy infeliz, tal vez no era para ella ni ella para mí, tal vez no estábamos destinadas la una para la otra, tal vez el amor no fue suficiente.

Veo lo que le escribe a él y se me encoge el corazón, veo la serie de post que hay sobre mí y se me encoge más. Hacia él hay ilusión, nuevos sueños, ternura, hacia mí, dolor, desesperanza, rabia. No es bonito ver eso, no es bueno, pero lo veo una y otra vez para hacerme a la idea de que ya se acabó, de que es el fin, de que ella merece más amor y comprensión del que yo le di, y ojalá lo sepa aprovechar, lo sepa querer y respetar.

Ella dice que no me duele tanto porque tengo otra ilusión, y tal vez tenga razón, tal vez estaría más hundida y jodida si no fuera por estas ilusiones, por el amor que sienten por mí así yo no lo corresponda igual, así yo la lastime continuamente, así haya hecho algunas cosas horribles por ella, para no lastimarla a ella, para volver nuevamente a algo que ya estaba perdido, para volver a alguien que no había soltado ni quería soltar lo que ya tenía.

Leo lo que le escribe y me atormento, quisiera ser yo la que despierte esas cosas, pero ya mi tiempo está perdido, memorizo las palabras y son como agujas que se van clavando en mi piel, y vuelvo a clavarlas, y vuelvo a clavarlas. Y luego leo las palabras de ella, que me llegan de madrugada mientras le reclamo a la otra que no le importa nada mis sentimientos y es como la paz otra vez, la alegría de vivir, de no tener miedo a perder el amor porque el amor está siempre ahí, siempre presente, siempre dando vueltas y transformándose, en un cuerpo y en otro y en otro, en cuerpos que te llaman y te invitan a amar sin miedos, o con miedo pero arrojados a la idea de ser felices aunque sea por instantes. El amor nunca se pierde, el amor siempre está ahí.

Otro

Fuimos sinceras. Ella me contó lo suyo, yo le conté lo mío. Ella se sentía en paz de por fin decirme lo que estaba viviendo hace unos meses, yo no sé si sentí paz, creo que sentí satisfacción. Creo que hubiera sido peor si ella me contaba todo y yo hubiera sido una estúpida que nunca hizo nada, que siempre confió en ella. Pero no, yo había perdido la confianza hacía mucho, desde la primera vez, a pesar de sus negativas y sus juramentos, y luego la perdí más la segunda vez, con sus cada vez más inverosímiles excusas.

Y yo puedo ser medio ingenua a veces, pero nadie es tan estúpido (creo, espero que nadie lo sea), así que dejé de confiar y abrieron mi caja de pandora, esa que guardaba con llaves para no repetir los errores del pasado, esa que me decía que no lo hiciera, que soportara, que resistiera. Se abrió como un viento fuerte y arrasó.

Y en ese arrastre se fueron muchas cosas. Ahora estoy de nuevo aquí, luego de esa turbulenta ráfaga de desamor, y ella ama a otro, o se ama más a sí misma, quién sabe, y dice amarme un poco a mí, y esa historia la he escuchado tantas veces.

Recuerdo cuando K me dijo que amaba a otra. Sentí que mi corazón se destruía (literal). Luego me dijo que la amaba a ella y también me amaba a mí. Y le creí. Así que estuvimos casi un año en ese juego malévolo de nunca terminar, de seguir viéndonos y de ser tres en una relación. Hasta que me enamoré de otra chica y todo terminó, y K casi se vuelve loca y luego se calmó y ahora somos amigas. Y en todo el tiempo que me engañaba, que fueron unos tres meses, yo no sospeché nada, o no quise sospechar, y luego comencé a atar cabos y fue la locura. Creo que ahí perdí toda la inocencia y dejé de creer en ese amor que me enseñaron a creer.

Recuerdo cuando terminé con L, debí sospechar pero nada, también estaba enamorada de otra, de alguien muy cercano a mí a diferencia de K. Luego me odió muchísimo y yo le temí mucho también. Ahora no sé nada de su vida y creo que está bien, espero que esté bien, espero que esté mejor. A pesar de todo, solo le deseo cosas bellas en su vida.

Y ahora R, completando la trilogía del terror, se enamora de otra persona y mi vida de nuevo se va al abismo.

Me pregunto si soy yo, ¿soy yo? ¿alguien podría responder eso más que yo? La gente simplemente se desenamora de mí, aunque ella dice que sigue enamorada, pero esas son mentiras que nos hacemos nosotras mismas para no perderlo todo, para no sufrir tanto, o para sufrir más tal vez porque nos gusta sufrir.

No lo sé, no sé nada, tampoco estoy tan mal, luego de enterarme y temblar como nunca había temblado en mi vida, siento melancolía y sosiego, nostalgia y tristeza, a veces unas llamitas de indignación, a veces unas de rabia, pero al fin todo se acaba. Y esta es otra historia que acaba, casi como todas mis historias, conmigo sola otra vez.