Sueños

El martes soñé con ella otra vez. Estábamos en un evento de presentación de aparatos tecnológicos. Había tipo robotitos pequeños, carros y helicópteros a control remoto, etc. No estábamos juntas, estábamos peleadas (como siempre). Me siento en una banca para ver una de las presentaciones, a mi lado estaba una chica guapísima que casi sin querer queriendo me toma un poquito de la mano y acaricia mis dedos. Yo la dejo hacer. Ella está tomando fotos, su ex está por ahí también observando los stands. De pronto la chica guapa me dice que la acompañe al baño. Vamos, le abro la puerta y pasa, pero antes me dice: luego entras conmigo ¿ya? Ok, le digo. Ella aparece y le digo: apenas se abra la puerta me jalas. Ya, me dice. Entonces se abre la puerta, la chica me invita con una sonrisa a pasar, y yo soy jalada por ella. No reímos pero luego nos separamos otra vez. Estamos peleadas pues. Terminando ya el evento se sube a una moto, la moto de su ex, y pienso que se va con él, así que me voy, bajo unas escaleras, veo a varios activistas reuniéndose pero igual me voy. Ahí me despierta el timbre de la librería, eran V y su hermana que habían venido a visitarme.

Me gustaría dejar de soñar con ella, pero supongo que todavía está fresca nuestra ruptura y aún me duele la forma en que se dio, porque creo que no era necesario hacernos tanto daño. Bueno, no eran necesarias las escenas de celos porque yo miraba a alguien o hablaba con alguien o bailaba con alguien o no bailaba con ella o cualquier cosa con alguien si al final ella era la que iba a terminar sacando los pies del plato. No eran necesarias las promesas de amor eterno y para toda la vida y molestarse cuando yo le decía que eso no sucede así, que son pocas las probabilidades de lograrlo y que mejor disfrute y se deje llevar, porque sé que por lo mismo que somos seres humanos, nos equivocamos, y también nos enamoramos de otras personas. No era necesario mentirme tanto, no era necesario que hiciera todo lo que hizo y que yo también me metiera en esa cadena de sinrazón, de falta de respeto, de desconsideración.

Pero tampoco la voy a culpar de todo como si yo estuviera libre de culpa, como si hubiera sido un monigote manejado a su antojo por ella, como si hubiera estado manipulada por el amor, cegada por la pasión, como si no tuviera responsabilidad de nada. Las cosas nunca son así, yo fui responsable y cómplice de cada una de las cosas que fueron minando nuestra relación, y las asumo, y me responsabilizo de ellas, y me da coraje haber aceptado tanto, y también haber perdido tanto en el camino. Perdí coherencia y feminismo, gané conocimiento de mi humanidad, de las cosas que soy capaz de soportar por amor, de mi jodida forma de ser que también contribuye a que las cosas se arruinen.

Aprendí a ceder, a tranquilizarme luego de largos desquiciamientos, de llegar a lo más profundo de la desesperación, creo que nunca había llorado tanto dentro de una relación, nunca le había gritado a nadie antes que a ella, tiene ese talento para sacar de quicio y me pregunto cómo soportarán sus próximas parejas, me dan un poco de pena, me imagino cómo soportó el anterior y también me da pena. Y luego me doy pena yo por seguir cegándome, por seguir esperando, por seguir creyendo y por claudicar a varios de mis principios a pesar de todo eso, a pesar de los celos, las infidelidades, el tormento y la desesperación. Ningún buen sexo lo vale, ninguna buena apariencia tampoco.

No sé si hubiera sido peor que esté con una chica o un chico, creo que eso ya es medio intrascendente, pero no es tan intrascendente si pienso en todos los problemas del sexo heterosexual, igual, es su vida y yo ya estoy lejos de eso. No sé si me hubiese dolido más que se vaya con alguien que realmente valga la pena, tal vez, pero me hubiera dolido el orgullo, y el orgullo es una mala medida de las cosas, siento que tiene lo que se merece por lo que ha causado y por lo que ha buscado, tal cual, pero a la vez hubiera querido que todo esto pase por alguien que valga la pena, no sé, todo es medio contradictorio. Mi dolor hace que no me sienta mal porque está con quien se merece, mi dignidad quiere que ella esté con alguien que valga la pena, que después de mí tenga a alguien mejor, pero eso también ya es intrascendente.

Tengo muchas ganas de no emparejarme, de salir con chicas de forma tranquila y reservada, de hacer con mi vida otra vez una llena de feminismo, política, bicicleta, películas y libros, como era antes. Y también tengo ganas de un amor bonito, de un cariño que me dé calma, creo que ya tuve suficiente locura y esto es como ir en ciclos: K era frescura, L era razón, R era locura, la que venga que sea paz y regocijo, y que sea feminismo y amor, aunque feminismo y amor es lo mismo.

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