Perfecta

Es demasiado bueno para ser cierto. A veces pienso que el mundo se ha equivocado, que yo no me merezco esto, estuve tanto tiempo involucrada en relaciones que me hacían daño que estar en una que me da tanta tranquilidad y que me llena de cosas bonitas todo el tiempo me hace sentir como si se hubieran equivocado de persona. A veces creo que no me lo merezco, tal vez sea eso, aunque tal vez sí me lo merezco pero me boicoteo a mí misma una y otra vez. A veces pienso que es tan bueno que no me va a durar ni un poquito, que ella se va a ir con otra persona buena, que hará feliz y llenará el corazón de otra persona de esta forma. Cuando me pone una carita triste me muero, cuando me dice: oye, una pregunta, siento que ha descubierto algo horrible de mí y que ya nada será lo mismo.

Es la primera vez que siento que debo cuidar algo tan preciado que si lo pierdo me muero. Y no quiero morir, y no quiero perderla, y quiero ser feliz a su lado, y que acompañe cada paso de mi existencia, y que esté ahí a mi lado y yo a su lado, y yo ver cómo crece y se hace más grande, y ella vea cómo me esfuerzo para ser mejor, para que todo en nuestras vidas sea mejor, así en algún momento ya no sea mi pareja, ya no sea la persona que se echa a mi lado y me besa incansablemente.

Sé que debo tranquilizarme, que debo tomar las cosas con calma, que debo tener más templanza, ser más dura, más distante, más fría. Sé que debo hacer todo lo posible para protegerme, para que no me lastimen otra vez. Y también para no asustarla a ella con todo lo que estoy sintiendo tan pronto. Pero cómo hago cuando los sentimientos me desbordan, cómo hago cuando siento tantas cosas que se quieren escapar de mi cuerpo y parece que tuvieran vida propia y que no puedo contralarlas. Me asusta todo lo que estoy sintiendo.

Por otra parte, ella es hermosa, cuando me mira no puedo dejar de derretirme. Es suave, tranquila, graciosa, se ríe de todo y, lo que es raro, no se ríe de mí. Le pregunto si le molesta cualquier cosa que pongo en mi face o mis comentarios. Y me dice: “La gente te quiere mucho, por qué me molestaría”. “Porque yo respondo cariñosamente también”, le digo. “No te preocupes por eso, si la gente te quiere tú también tienes que quererla”.

Mientras soñamos juntas me dice: “Amo tu música”. Yo le digo: “Amo las películas que me haces ver, ¿pero sabes qué amo más? Tu amor por los animales, eso te hace mejor persona, y me hace mejor persona a mí también”. Vemos Temple Grandin y ella llora al final, me doy cuenta porque se limpia las lágrimas mientras yo la tengo abrazada por atrás. Luego se pone a tomar fotos, me envía una hermosa que ha tomado, luego la pone en su face, la primera foto que postea luego de mucho tiempo, y la titula: Ella sabe ❤ Es lo primero que me dedica, y siento que estoy sobrevalorando estos pequeños detalles, pero qué sería de nuestras vidas si no sobrevaloráramos, si todo fuera simple, sencillo, raso. Quiero sobrevalorarla, amarla, protegerla.

Ella me hace una mejor persona, y si lo nuestro no logra ser lo que quiero, quiero que siga iluminando mi vida de esa forma. Sea como sea, que siga ahí. Pero si me merezco algo en esta vida, si tuviera que pedir un deseo con todas mis fuerzas, es que ella se quede conmigo, que me ame, que me necesite, que esté siempre a mi lado.

1-2-3

Primera cita

Ella vino a mi casa, vimos una película, conversamos, tomamos un par de cervezas, reímos, nos miramos, nos sonrojamos y nos distraíamos. No es fácil, nunca fue fácil para mí de esa forma. En general se da cuando estamos tomando en grupo, vamos a una fiesta y en el momento del baile nos besamos. Pero con ella ya no era así, ya estábamos en casa, conociéndonos, intentando forjar algo más allá de una simple diversión, algo que tal vez se convierta en amistad, pero bien. Ella tiene 21 pero su mente debe tener mi edad. Mi mente aún debe tener 21. Dan las 11 y seguimos conversando. Luego la acompaño a tomar su carro. Nos abrazamos y se va. No sé qué pensar, parece que le gusto y que sí quiere algo conmigo, pero a la vez, en determinados momentos, parece que solo quisiera ser mi pata, y todo eso me confunde. Unas horas después me manda un mensajito: Tímida 1 + Tímida 2 = No se besan.

Segunda cita

Nos encontramos en el CCE para la presentación de una revista feminista, nos sentamos atrás, en el último asiento. Yo esperaba que apagaran las luces para besarla (sí, soy una idiota). Conversamos y nos reímos, le cuento sobre cada persona que entra a la sala. Se ríe de mis historias, nos tomamos selfies que nunca publicaremos. Me lo manda a mi whatsapp y pone como leyenda de la foto *ruega que apaguen las luces*. Termina la presentación y nos vamos con todas a un bar a tomar unas cervezas. En el transcurso de la chupeta M me pregunta: “Oye, qué ha pasado con R ah, ¿se ha convertido en heterosexual?”. Yo le digo que siempre fue bisexual. A se mete en la conversación y me dice: “Oye, sí, qué pasó, veo que publica foto tras foto, ¿no querrá sacarte pica?”. “No creo”, le digo, “se enamoró supongo, pero está bien pues, que sea feliz, si ella es feliz, yo soy feliz”. Cambian de conversación. Miro a E, ella me mira sonriendo, se caga de risa de mi cara palteada, me río con ella. El momento incómodo pasó. Una hora después me dice que tiene que irse, nos levantamos de la mesa, todas nos ven yéndonos y se sorprenden un poco. Yo digo que voy a volver, pero no regreso. Camino a su lado pensando cuál es el momento justo para besarla, en qué momento la tomo de la mano y le digo que me gusta, que me gusta mucho. Seguimos caminando y llegamos a la estación del bus. Antes de que cruce la entrada que nos separará de forma irremediable, la tomo de la cintura, la volteo y la beso. Ella pone sus brazos sobre mis hombros, me besa dulcemente, estamos así un rato hasta que le digo: nos van a botar. Entonces nos separamos y ella cruza. Yo me voy con el corazón acelerado y dando saltitos. Me siento feliz. Y solo fue un beso.

Tercera cita

Sale de sus clases a las 11. Llega a mi casa a las 12. Nos encontramos en la puerta. Yo vengo de una reunión de NTM y ella había llegado un poco más temprano. Entramos, la señora que limpia la casa nos mira horrible. Ella se paltea. Le digo que así es siempre, que no se preocupe. Sonríe y me dice para ver una película. Le digo que ya, pero no vemos la película y nos ponemos a ordenar mis películas, todas. Sabe mucho de cine, coloca las películas por género, conversamos sobre varias, le presto un montón. Me emociono, hace tiempo que no hablo de cine con ninguna chica, bueno, con ninguna chica que sepa de cine, pero ella necesariamente sabe porque estudia para ser directora de cine (la amo). Salimos un rato a comprar cerveza, antes de regresar paseamos por el malecón. Es la primera vez que voy por ahí y es con ella. Están grabando una serie o una película. Vemos a un par de actores famosos. Hace mucho calor y regresamos a la casa. La señora malhumorada sigue ahí, nos metemos a mi cuarto. Destapamos la cerveza. Conversamos. Pongo mi playlist de spotify. Una a una se sabe casi todas las canciones que tengo en mi lista. Se ríe de las de José José. Se emociona con Russian Red. Se queda impresionada con La Buena Vida. Canta toda las de Sia. Descubre a Javiera Mena. Y yo me emociono cada vez más. Si ama mi música, no me queda otra más que amarla, con toda mi alma.

Estamos echadas en la cama conversando y tomando. Ninguna se atreve a dar un paso más. Menos yo, a pesar de que siento que la responsabilidad de eso recae sobre mí, no me atrevo, me paltea que me rechace a pesar de que todo está a mi favor, a pesar de que está cerquísima, a pesar de que siento la piel de su brazo rozando el mío. Es ella la que viene a mi casa, es la que se echa a mi lado, es la que me mira largamente esperando que diga o haga algo, es la que se ríe de todos mis chistes, hasta de los más patéticos, es la que se emociona cuando le menciono algo y me dice ¿cómo sabes tanto? Y me va contando cositas de ella y de sus amigos, de su familia, de sus mascotas, de sus sueños, de sus ideales, de su feminismo.

Conversamos tanto que ya no tenemos nada más que decirnos, de pronto su brazo se estira hacia mí y me jala hacia ella. Me lanzo, la beso y la beso y la beso intensamente y me pongo encima de ella y seguimos besándonos y nos acomodamos y se quita la ropa y yo me quito la mía, y nos entregamos al deseo, tanto que en algún momento me dice entre gemidos que ya no puede más, que ya es demasiado para un día, para la primera vez. Pero seguimos abrazadas y no se cansa de besarme tiernamente, y de abrazarme como una niña perdida, y yo no me canso de acariciar su piel suave, su estómago liso, sus senos pequeños, su vida entera, mientras le digo que me gusta mucho, que me vuelve loca, y ella repite las mismas palabras, pero suenan tan distintas, tan nuevas, tan llenas de contenido.

Hacer el amor es hacer con pequeños nuditos una cuerda y atarnos a esa cuerda y no soltarnos más, y mientras una hace/deshace/construye el amor, como una pequeña casa, va poniéndole las paredes, y las va pintando, y va poniéndole el techo, para protegerse, y las puertas y las ventanas, para que entre la esperanza, y los muebles, para encontrar descanso; y quiero que ella siga haciendo eso conmigo, quiero que me pinte, que me proteja, que me dé esperanza, que sea mi descanso. Quiero que llene esta casa vacía, de ella, de su vida, de sus palabras, de sus sonrisas, de sus carcajadas, de sus miradas, de sus orgasmos, de sus gemidos, de sus olores. Quiero que la cubra toda para que esta casa nunca más esté vacía. Y mientras pienso en eso nos seguimos besando y rehacemos el amor en la cama, entre las sábanas, entre su saliva y mi saliva, entre sus flujos y los míos, entre palabras que se van encadenando predispuestas a articularse en oraciones llenas de amor.

Y no sé si esto siga adelante, si tenga futuro, aunque muero porque tenga todo el futuro del mundo. Pero sé cómo es la vida y generalmente no es lo que esperamos. A pesar de ello, siento que estoy cayendo en este abismo nuevamente y muero de miedo, creo que ella sí tiene todas las posibilidades de ser el amor de mi vida, y por ende, de romperme el corazón como nunca nadie lo ha hecho. Quiero que sea mi amor y que sea mi vida, quiero que lo sea todo. Y muero de miedo.

17-21

La conocí hace cuatro años, tenía 17, venía con su mejor amigo de toda la vida, él era gay, ella estaba confundida, había estado con chicos pero no se sentía tan cómoda, y le gustaban las chicas. Estuvo participando en los colectivos y algunas actividades y luego los dos desaparecieron así que la dejé de ver. Luego de mucho tiempo me la encontré en una fiesta, la de No tengo miedo, nos saludamos, nos abrazamos, bailamos y de pronto estábamos besándonos. Yo no lo podía creer. Era esa misma chiquita que había conocido hace unos años, pero ahora era una mujer, un poco más alta que yo, más decidida, le pregunté su edad, me dijo 21, yo seguía pensando en ella como alguien de 17. Me sorprendí, ella vio mi rostro sorprendido y se reía más. Volvió a besarme con besos tiernitos, chiquitos, y luego más entradores, más apasionados. No sé en qué momento me fui, desaparecí, me fui y la dejé ahí, o tal vez ella se había ido antes y no me di cuenta, la cosa es que me perdí por ahí pero lo único que no perdí fue el recuerdo de sus besos, en la noche, en medio del baile, la bulla y el frenesí, mientras a nosotras nos rodeaba el silencio.

Luego hablamos un poquito por face, pero nada más, no me atreví a invitarla a salir ni nada. Además, le dije que estaba guardando “luto” y que duraba un mes. La volví a ver en las dos marchas que vinieron por la unión civil, en la primera tomamos unas cervezas pero nos fuimos temprano, no sé por qué, en la segunda pensé que no quería nada conmigo así que solo la saludé y no nos volvimos a ver. Hasta que volvió a hablarme por el face, casi un mes después, una semana antes de que se terminara el “luto”.

– Hola, qué tal las capacitaciones

– Todo copado

– Jaja un éxito entonces

– Sí, todo lo que es gratis suele ser un éxito

– ¿Y cuándo salimos?

– …

– 🙂

– … Oh, ¿en serio? Cuando quieras 🙂

– El jueves

– El martes

– El martes no puedo

– El jueves no puedo

– Ok, arreglaré todo para que el martes se pueda

– Perfecto

– Pusiste lo del Netflix

– Te dije que lo pondría cuando pasara el luto

– Era un mes, solo han pasado tres semanas

– Es cierto, se adelantó un poco el luto por variables inesperadas

– No importa, ya no quería esperar

– … oh

– Y qué vamos a hacer

– Ver películas y comer canchita en mi casa

– Ya, pero soy tímida

– Yo también

– Todo se arregla con cerveza

– Compro una caja

– Perfecto, nos vemos el martes

– Ya

– Es una cita

– Es una cita

– Porque es una cita ¿no?

– Claro

– Hace tiempo que no tengo citas *se emociona*

– Yo tampoco

– ¿Por el luto?

– No, porque soy tímida

– Ya me di cuenta

– ¿Y tú por qué no tenías citas?

– Quería estar sola, pero ahora que tengo varias cosas arregladas, que ya sé qué estudiar, acabo de inscribirme, y que la relación con mi familia está mejor, me dije que ya era momento de tener citas

– Y me escogiste a mí

– Siempre me has gustado

– ¿En serio?

– Tú no me crees nada ¿no?

– Jaja solo es que me sorprende un poco, nunca me di cuenta

– Me gustaba cuando usabas gorritos

– Los sigo usando, en invierno

– Y que te ponías rojita

– Lo sigo haciendo 😦

– Y me dije, si me gusta por cualquier cosa, cuando la conozca más me enamoraré

– Oh

– Te he estado stalkeando

– Jaja

– Sé de K, de L y de R

– Okkk

– Y ya es mi turno 🙂

– Perfecto

Me encantan las chicas de ahora.

Fronteras

La volví a ver luego de varios meses. La conocí en el eflac y tuvimos un breve romance, yo había terminado por n vez con mi ex así que todo normal por ahí. Pero no pude evitar involucrarla en nuestras idas y venidas, en los intentos para salvar nuestra relación, y en ese proceso la lastimé, herí sus sentimientos y rompí sus ilusiones. Tenía que arreglar eso, no podía dejar pasar una situación de dolor que había sido generado por el egoísmo de algunas personas, incluida yo. Así que aproveché que iba a haber un encuentro de lesbianas en Arequipa, que mi ex me había terminado por n vez, que ya no le debía nada y fui a verla.

Todo fue demasiado lindo a pesar de que en algunos momentos era fría y me decía algunas cosas desagradables (aunque de broma). Era entendible, la había tratado mal, la había herido y no quería ser herida otra vez. Ir era algo que tenía que hacer para explicarle lo que había pasado, así al final no dijera nada sobre el tema, así al final lo que menos hiciéramos era hablar, porque nuestra sola compañía bastaba, era suficiente vernos a los ojos, abrazarnos y saber que estábamos ahí, que éramos amigas otra vez.

Me gustan estas historias en donde es posible transterritorializar los afectos. Ella y yo seguiremos queriéndonos, seguiremos siendo amigas y compartiendo sueños y luchas a pesar de la distancia. Me gusta su compromiso, así toda chiquita y frágil. Su compromiso es más grande que su contextura física y la hace grande.

Sé que si algún día voy a Tacna, me recibirá con cariño y mucha alegría, al igual que sus amigas, quienes son también mis amigas. Y que seguirá rechazando el poliamor y las relaciones abiertas, y está bien. No tiene por qué asumir nada que no quiera. Es un ser bueno y noble y espero ser su amiga por mucho tiempo más. Y que el amor nunca se termine, con nadie, con nada y se transforme en lazos más grandes de afecto y solidaridad.

Lo mejor que nos puede pasar en esta vida en que nos sigan queriendo, y querer por sobre todas las cosas.

Todo nuevo

Ella despierta en mí tantas cosas lindas que ya pensaba inimaginables. Es como si todo volviera a ser fresco otra vez. Como si todo volviera a empezar. Tuve que atravesar todas las tormentas para encontrar esta calma. Siento que ella es la calma, y que su sexto sentido está ahí para mí, para llenarme de ternura, para decirme qué es bueno y qué no. Siento que sabe más de mi vida que yo, en algún momento me dijo: “Te he stalkeado, sé de tu relación con K, con L, con R… ahora es mi turno”. Me dio mucha risa cuando me dijo: “eres muy tierna”. Y yo le dije: “¿Como una tortuguita?” Y ella respondió: “No, las tortuguitas son lindas pero ya pasaron de moda. Eres tierna como un chanchito”. Ella adora a los chanchitos y es vegetariana. Adiós chicharrones. Hola amor bonito.

A por todo

Cuando le dije que ella me iba a dejar, que se iba a enamorar de otra persona, que me diría adiós, que se alejaría, ella no me creyó, no me quería creer, se negaba a aceptar una realidad tan negativa. Así como yo hace muchos años, cuando era más joven, que pensaba que las cosas duraban para siempre, así también ella quería creer eso, porque todos, cada uno de nosotros, queremos creer que sí, que ya llegó, que ya está ahí el amor de nuestra vida, frente a nuestros ojos, que ya no buscaremos más, que ya no esperaremos más.

Y a pesar que lo he dicho algunas veces, a diferentes mujeres, que eran el amor de mi vida, sigo creyendo que el amor de mi vida aún no ha llegado. A veces dudo que llegue y ya no me preocupa tanto. He visto a tanta gente sola que hace su vida como quiere y es feliz que es algo a lo que ya no temo. En esta vida nos han enseñado a temerle a la soledad, pero una nunca está sola si ama los libros, las películas, el arte o las luchas por un mundo mejor. Yo no siento que esté sola, siento que estoy demasiado acompañada a veces, y eso es agradable.

Ella es un alma libre y yo también. Nadie puede controlar los sentimientos por más que lo deseemos con todo el corazón, nadie puede amarte más o menos de lo que ya te ama, de lo que puede amarte. Sufrir por eso no tiene sentido porque también nos tocará a nosotros hacer que alguien esté en la misma situación de sufrimiento y no queremos que viva lo mismo que nosotras y debemos ser un soporte a eso, debemos dar consuelo y realismo.

No estoy tranquila, los recuerdos van y vienen, pero tampoco estoy sufriendo, porque esos recuerdos no me lastiman, si la recuerdo es para recordarla sonriente y feliz, bailando, escribiendo o tomando fotos, estoy en un estado de miedo a la libertad y a la vez de mucha emoción porque esta libertad nuevamente me ha sido otorgada. Y si has sentido todo el tiempo que no eras libre, es porque ese no era el amor que buscabas, que querías, que soñabas. El amor es libertad en su máxima expresión, y es entrega, es compromiso, es solidaridad, es generosidad, es pasión, es locura, pero también paz y sosiego, confianza y sinceridad. Es todo.

No me atrevería a decirle a ella que me debe algo, no me debe nada, solo se debe a sí misma ser feliz, y espero que lo sea. No me atrevería a reclamarle nada, todo lo que hicimos lo hicimos conscientes de las consecuencias e igual nos lanzamos.

Me encanta esa sensación de no encontrar límites a las acciones humanas de los afectos, a que nada muera, a que no haya odios, a que siempre haya amor, transformado en lo que sea, en recuerdos, en memorias, en posts de blogs que nadie lee, en canciones, en calles, en comidas, en olores, en palabras. El amor está dentro de eso y de muchas cosas más. El amor no se pierde porque contamina todo lo que lo rodea y nos deja esa sensación de querer vivir siempre infectadas, siempre enfermas, siempre en agonía. Pero que esas vivencias no nos maten, que esas agonías nos hagan más fuertes, que esa enfermedad nos sirva para darle un mejor tratamiento a las cosas.

Me siento llenita de felicidad y no sé muy bien qué es. Tal vez que ahora podré estar con las chicas que quiero, a las que esperé largo tiempo, a las que les negué mi amor y hasta mi amistad. Tal vez por eso me siento tan feliz. Tal vez porque el feminismo vuelve a mí, la bicicleta vuelve a mí, los libros vuelven a mí, las películas vuelven a mí, la política vuelve a mí, hasta el vegetarianismo vuelve a mí, y eso ya es bastante. Cosas lindas que se van y cosas lindas que regresan. Y cambia, todo cambia.

Creo que todas las despedidas deben ser así, con poco dolor, con mucho de alegría por la otra que se atreve a buscar cosas diferentes en su vida, por que sea feliz, por que realice sus sueños. Sin drama, con esperanza. Siento que me ha dado muchísimos en estos nueve meses que nos conocemos, y siento que yo le he dado, no tanto, pero todo lo que pude.

No me gusta arrastrar cosas del pasado y siento que con algunas personas ese pasado no está cerrado. Con K pudimos cerrar heridas dos años después, ahora la quiero muchísimo. Con L, por lo menos para mí, es una situación que no está cerrada porque terminó muy mal, aunque parecía que iba a ser la relación que mejor terminara en mi vida, eso me demuestra que los seres humanos son inconmensurables en sus misterios, en sus dolores y en sus afectos. No me interesa retomar ninguna amistad con L, pero tampoco quiero que haya un ambiente de fastidio o pesar, eso desgasta y estresa aunque parezca que no. Con R siento que las cosas se dieron como debieron darse, hubo un tiempo en el que estuve llena de rencor, rabia, dolor, me sentía muy humillada y mi confianza quebrada, luego la volvía a ver y todo eso desaparecía, y sentir eso era genial, sentir que era incapaz de seguir guardando sentimientos feos hacia alguien me hace feliz. Solo guardo los recuerdos bonitos de ella, como los de K, como los de L, como los de todas las mujeres que pasaron por mi vida. Si algo quiero en esta vida, es una vida sin rencores, una vida en donde haya apreciado y agradecido todo lo malo y todo lo bueno, porque me sirvió, porque aprendí, porque fui feliz, porque hice feliz, y porque ahora todas tenemos en nuestras propias manos nuestros destinos, y eso es bueno.

Y ahora empieza mi nueva vida, aunque ya no pienso tanto en el poliamor, eso también desgasta un poquito, pienso en amores serenos y tranquilos, y de vez en cuando locos y llenos de pasión, o todo junto, pero pienso en amores, y eso es sensacional, antes me encerraba como un fetito envuelto en frazadas para que no le dé la luz del día, ahora me despierto temprano, hago ejercicios, bajo a la playa, avanzo mis tareas y tengo nuevas ilusiones.

Parece que he madurado, este post es completamente distinto al de cinco días atrás, estaba preocupada por un sinfín de cosas y todo se me acumulaba. Ahora me siento más despejada y con más ganas de hacer cosas, tiene que ver con que ya pasó la movida de la unión civil, con que he vuelto a preocuparme por mi bienestar físico, con que me siento libre de cosas que arrastraba en el pasado, y porque cosas lindas se presentan en mi camino. O tiene que ver con que he madurado simplemente, medio tarde pero en fin. A por todo.

Sentimentaloide

Estos días estoy demasiado sensible, no sé, supongo que es acostumbrarse a estar sola, pero lo de la unión civil me ha dado un bajón intenso en mis emociones y me la paso lagrimeando todo el día, o sea, hoy día. Espero que se me pase pronto, no me gusta estar en este estado de ánimo tan hasta las huevas.

Por otra parte, ella me ha bloqueado, tal vez sea lo mejor, no sé, es medio loco todo pero extraño los momentos de paz en nuestras conversaciones, luego de todos los reclamos y gritos y cosas feas, habían momentos en los que sí conversábamos como dos personas que se quieren. Pero bueno, repito, tal vez sea lo mejor para empezar a curar nuestras almas.

Leí nuevamente su blog, de pies a cabeza, intentaba recordar las cosas buenas pero solo podía enfocarme en los posts que le dedicó a él, pensaba que eso había dejado de lastimarme pero no tanto, me puso un poquito más triste de lo que estaba. Me sigo preguntando cómo se pudo enamorar y desenamorar tan rápido de alguien, y en el transcurso cómo me seguía queriendo a mí. Creo que será algo que nunca podré entender, tal vez porque nunca me ha pasado. Recuerdo cuando estuvo a punto de contármelo y al final no se atrevió y terminamos haciendo el amor, y luego se fue a comprar y dejó su laptop y me enteré de todo. Recuerdo cómo me torturaba con los recuerdos de las conversaciones hasta que una amiga tuvo que casi obligarme a eliminar las fotos que guardaba porque me mataba un poquito cada vez que las veía. Y solo así pude dejar de torturarme. Pero el recuerdo quedó intacto. Y sí, me rompió un poquito el corazón. Y siento que todo es medio con efecto retardado muchas veces

Regalarle el libro que me recordaba todo eso es parte de mi espíritu masoquista sentmentaloide. Parece que tengo que sufrir hasta el final de mis fuerzas para poder arrancarla de mi vida, para no tener ganas de volver a verla, para no querer nada de ella ya en mi existencia. Y eso es una muy mala costumbre, nadie tendría por que´obligarse a eso, llegar a esos extremos, perderse en tanto dolor.

Hay eventos que siempre me recuerdan una relación el final de mis relaciones, con K cuando me eligieron directora del mhol y me sentía tan ansiosa con tamaña responsabilidad y tan sola, con L cuando renuncié al mhol y volvía a sentirme ansiosa y sola, con R cuando no aprobaron la unión civil y nuevamente me volvía sentir ansiosa y sola.

La ansiedad y la soledad sé que pasarán, bueno, la ansiedad primero, la soledad tal vez dure, siento que no voy a poder amar tan pronto, y eso es algo que no sentía ni cuando terminé con K ni cuando terminé con L (aunque conociéndome, puedo enamorarme mañana y este post no tener ningún valor). Aunque ahora me siento más insegura al respecto, y sí, tengo un poquito de miedo de quedarme sola, tengo miedo de no encontrar al amor de mi vida, a esa persona que por fin me dé todo lo que quiero, pasión y calma, amor y locura, paz y lucha, a quien me acompañe y yo acompañe hasta envejecer, a quien yo le dé también lo que ella necesite. Nunca he querido dos o tres parejas, solo quiero una, me conformo con una, sería muy feliz con una. Una que con una mirada ya me diga cientos de cosas, y que yo con un beso hacerla sentir cuánto la amo.

Y mientras tanto, acostumbrarme a esta soledad, mientras dure.