Tierra

Ayer tuvimos nuestra primera “discusión”, que realmente no fue una discusión, fue más un malentendido, una tontería. Luego ella se disculpó por haber exagerado un poquito. Me pareció tierno y radical a la vez, pero también intempestivo e innecesario. Lo bueno es que me devolvió un poquito a la tierra, a ver las cosas más calmadamente, a tratar de entenderla en toda su juventud e impaciencia, y también en sus ganas de que las cosas funcionen bien y mi natural desidia sobre algunos temas.

Es sorprendente siempre cómo este tipo de cosas ya te van marcando un camino a seguir (y a permitir). Recuerdo que a una ex le permití cosas increíbles, peleas completamente innecesarias y celos extraviadamente delirantes, todo unido a manipulación intensa y una fuerte obsesión por seguir juntas. No pienso permitir eso nunca más en mi vida, por más perfecta o hermosa que sea alguien.

Por suerte, mi contratiempo con E no fue por nada de eso. Con ella será el tiempo, el hecho que vive lejos, que no es independiente, que depende de sus padres, que yo soy mayor y tengo mi vida hecha, que no podamos vernos tan seguido (lo que creo que tiene sus ventajas, porque nos permite ir con calma y no estar anunciando locamente que somos el amor de nuestras vidas y luego terminar todo o engañarnos a nosotras mismas), que está medio en el clóset y medio afuera, que no sabe cómo decirme las cosas porque se siente intimidada por mi experiencia, por todo lo que he vivido, porque tiene miedo de que no la entienda, de que me burle o de que deje todo.

Lo que me gusta de ella, una de las tantas cosas que me gusta, es que sea responsable con sus estudios, que no anteponga sus deberes a mí, eso me da una señal de la calidad de persona que es, no tenemos por qué sacrificar nada por ninguna, ni estar pendientes de satisfacer las necesidades de la otra, ni estar pegadas sin hacer nada como si realmente necesitáramos estar pegadas, cuando no es necesario para nada. Esa independencia es necesaria para cualquier relación sana. No creer que la otra es el centro de nuestras vidas, porque no, porque el centro de nuestras vidas somos nosotras mismas, todo lo demás es puro egoísmo.

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