Fácil

Me pregunto si ella también me acusará de haberla querido poco. La quiero, me gusta demasiado, es hermosa en todos los sentidos. Y es también extraña, pero esa extrañeza es porque aún no nos conocemos bien, nos falta mucho para conocernos aunque vamos trabajando en ello. Tal vez yo también sea un ser extraño para ella. Tal vez siempre seamos extraños hasta para nosotros mismos.

Sé que tengo que comprenderla. Hace más de un año que no está con nadie. Ha salido de varias situaciones difíciles. Es demasiado joven. Está empezando a acostumbrarse a tener pareja de nuevo. Y estar conmigo creo que no es fácil para nadie. Mi exposición pública puede perjudicarla de alguna forma. El hecho de que haya chicas escribiéndome, buscándome o solo intentando conocerme también debe perturbarla. Y yo, que soy medio idiota con eso, no me doy cuenta de cuánto puede incomodarla hasta que ya la idiotez está consumada.

En todo caso, cuando ella aparece en mi vida todo se vuelve dulce y tierno, y esa sensación es tan agradable, tan adictiva, que no quiero dejar de sentirla. Es la primera vez que siento que el amor es como una droga, y la quiero tener continuamente conmigo. Tal vez sea porque estamos separadas, no vivimos juntas, y ella tiene poco tiempo para pasar conmigo, aunque hace todos los esfuerzos posibles porque así sea y podamos compartir juntas varias actividades.

Podría mirarla todo el día aunque eso a ella la incomode. Podría decirle cosas lindas todo el día aunque eso la avergüence. Podría seguirla como un perro por las calles sin ningún problema. Me encanta el solo hecho de que pueda ser posible estar cerca de ella, y creo que ella no se lo cree. No me cree, desconfía, y tal vez sea para no salir lastimada.

Es tan fácil lastimar, es tan fácil arruinarlo todo, es tan fácil decir adiós. Es tan fácil perder a la gente. Y luego es tan espantoso seguir viviendo, seguir viviendo, seguir viviendo

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En el corazón

Si algo me ha enseñado mi relación anterior, algo que debí aprender en la anterior-anterior también, es que ya no quiero soportar cosas raras, mal humor, cambios de estados de ánimo repentinos, silencios, ni incomprensiones.Y tal vez este sea el final, tal vez tenga que dejarlo ahí para que ella madure, para que maduremos ambas. No lo sé, sé que me convenceré de nuevo, que no voy a dejarla ahora, capaz estoy siendo demasiado impulsiva, ya no sé nada. Pero quiero tranquilidad y en estos momentos no la tengo, y no me gusta estar así.

Ella es súper linda, podría pelear por ella todas las batallas, menos sus batallas interiores, esas son sus propias batallas y ella misma tiene que pelearlas. Con esas batallas yo no quiero luchar, porque sé que terminaré perdiendo. Puede que al final me eche la culpa de todo

Este sea tal vez el fin, no lo sé, no lo creo. Tal vez mañana, en el futuro, estaré tranquila y bien. Y ella también. Y espero que siempre llevemos encima el recuerdo de nuestro amor, porque yo siempre la tendré en mi corazón.