Navidarks

28 de diciembre. Ella se fue de viaje el 25, no nos despedimos ni nos hablamos, le dije para vernos antes y me dijo que no tenía tiempo. Todo bien. Si no se puede, no se puede, luego habrá otras oportunidades, o tal vez no, pero sin complicaciones. Igual me sigue gustando mucho, pero eso no indica nada más que mi propio gusto. Y tal vez yo le guste mucho, pero eso indica solamente un gusto. Nada de densidades. Le da likes a mis cosas y a veces comenta. No sé qué pasará en el futuro, pero espero que sigamos siendo amigas.

Ayer una chica me escribió para tomarnos un café. Ya me lo había propuesto antes, pero nunca nos habíamos podido dar un tiempo. Y como no tenía nada que hacer, acepté. Nos encontramos a las 5 en Plaza Bolognesi, de ahí nos fuimos a Monarca (no iba a tomar café). Era más guapa de lo que imaginaba. Conversamos largo rato y me coqueteaba mucho, pero pensaba que era porque hay gente así con esa coquetería natural. En un momento me pregunta si me puede besar y le digo que sí. El bar estaba lleno de hombres, y me besa y todos se quedan como desquiciados, porque la estaban mirando desde hacía rato intentando llamar su atención o cruzar miradas, pero ella solo me miraba a mí.

Nos volvimos a besar, nos tomó una foto en pleno beso y se la mandó a sus amigas. Nos tomamos seis chelas y ya estábamos medio movidas y ella vive muy lejos, así que la acompañé hasta el paradero, nos volvimos a besar un largo rato, se subió al bus y se llevó mi camisa. Al día siguiente me escribió, seguro quedamos para vernos uno de estos días.

Anuncios

No convencional

19 de diciembre. Ayer nos atrevimos a hablar, por primera vez, de la especie de “relación” que tenemos desde hace aproximadamente medio año, ella y yo.

Fue así, estábamos en el cumpleaños de L, y eso era borrachera fija, disfrutamos toda la noche de bailes y bebidas, pero no conversábamos mucho, como siempre. Casi al final, me acerco y le pregunto si ya puedo besarla, no recuerdo qué me contestó. pero era algo así como “tenemos que hablar”, luego me dijo que yo le dije para hablar, pero bueno, la cosa es que hablamos. En ese momento pensé: “uy, acá empieza lo bueno”. Estábamos en el patio, y mientras ella armaba un cigarro de tabaco, yo la escuchaba hablar sobre la relación “no convencional” que tiene conmigo, ella estaba muy seria y hablaba pausadamente. Primero dijo que no era una relación, luego que sí, pero atípica, porque, en general, ella no suele acostarse más de dos veces con alguien, lo deja ahí, no va más allá, pero conmigo se viene acostando ya varios meses, de forma intermitente, e incluso el día anterior habíamos dormido juntas…

Acá interrumpo la narración para contar la noche anterior. Fue así. 

18 de diciembre. Habíamos quedado en reunirnos todas las del proyecto para cenar juntas por navidad, así que ahí estábamos las siete juntas otra vez, como cuando actuamos en la obra, preparamos comida, llevamos vino y cerveza, y conversamos y nos reímos mucho. En un momento de la noche ella ya se veía muy cansada, entonces una amiga le dijo que vaya a descansar un rato, ella se va y yo le mando un mensaje, le pregunto: puedo quedarme a dormir contigo. Pero me digo, se va a dormir y no va a responder nada. Así que entro a su cuarto y le pregunto directamente. Sí, me dice, y comenzamos a besarnos y tiramos. Es una de las pocas veces que lo hacemos sin estar tan ebria, y fue bonito, por lo menos hicimos cosas nuevas. Al día siguiente despertamos desnudas y con mucho calor, estuvimos un rato conversando hasta que ya no soporté la sed y me vestí para ir a tomar agua. Me preguntó: qué pasa, como sorprendida porque me vistiera. Le dije lo de la sed y se rió, luego le pasé su ropa y también se vistió. Fuimos a la cocina, tomé agua y me puse a lavar todas las cosas que estaban sucias, cuando terminamos de arreglar alisto mis cosas para irme, me acerco a ella, nos abrazamos fuerte otra vez, nos besamos y besamos y besamos, y luego nos volvemos a besar antes de que me vaya. Mientras me abre la puerta me dice que llegará súper tarde al cumple de L, no le pregunto por qué y me voy. 

seguimos con lo anterior:

…y esta noche no sería la excepción.

Yo la escuchaba y la escuchaba, casi sin decir nada, luego nos besamos mucho, y nos dio sueño, pero no podíamos ir a nuestras casas así que nos quedamos a dormir en casa de L, en un cuarto aparte, estuvimos buscando un rato un lugar donde dormir porque solo estaba el piso, por suerte me di cuenta que había un colchón pegado en la pared. Estábamos muy cansadas así que nos dormimos automáticamente. Al despertar, continuamos la conversación, mejor dicho, el casi monólogo explicativo de ella de por qué no tener parejas exclusivas, y luego me empezó a contar sus romances fallidos en donde había sido clara sobre el asunto de que no creía en la exclusividad, yo le conté algunos míos, y así hasta el momento de despedirnos.

Creo que nuestras despedidas son las mejores, porque estamos sobrias, porque nos abrazamos muy fuerte, porque nos besamos largo rato, y porque siento que ese momento es de real amor, más allá del deseo intenso, es purito amor, ganas de tenerla entre mis brazos, ganas de que la abrace y la bese, ganas de que no se termine, porque luego vienen días de no conversar, de no decirnos nada, de no vernos hasta la próxima casualidad que nos junta en la vida. Porque así es nuestra relación, casual, sin convenciones, sin deberes ni derechos, sin saber mucho de su vida y de mi vida, excepto lo que publicamos en nuestras redes.

A mí me gustaría decirle que me gusta, que me vuelvo loca por ella, pero tampoco quiero arruinarlo, creo que tampoco quiero una relación convencional, no como las que he vivido todo este tiempo, de saber todo de la otra, lo que generaba una dependencia emocional enorme luego, pero a la vez quiero un poco de esa convencionalidad. Quiero poder acariciarle el rostro en cualquier lado, darle besos, tomarla de la mano, decirle cosas tiernas, pasar tiempo a su lado, no mucho tiempo, pero algún tiempo, dormir algunas noches más a su lado, despertar más seguido, para no estar forzando a mi mente a recordar su olor, sus ojos, sus besos, sus abrazos, sus suspiros.

No nos imagino como parejas convencionales, pero a la vez alucino que todo es posible, que ella es posible.

Casi nada, casi todo

10 de diciembre. Luego de una reunión intensa de coordinaciones, pero también de denseos y malas vibras, nos vamos en grupo a tomar. Extrañamente encontramos un billar casi vacío y entramos. Tomamos unas cuantas cervezas, jugamos fulbito y luego nos quedamos las dos solas y nos vamos a su casa. Conversamos largo rato, tomamos vino, preparamos un trago más, me acerco a ella y empezamos a besarnos, me lleva hacia la lavandería y nos desnudamos, mientras nos acariciamos y besamos, luego vamos a su cuarto y lamentablemente nos quedamos dormidas a los dos minutos. A la mañana siguiente despierto a las 7 am y ya no puedo dormir. Ella duerme plácidamente sin que nadie la moleste. Me pongo a chequear el facebook, cuando ella voltea y me abraza, me tiene abrazada como dos horas mientras sigue durmiendo y yo viendo su rostro tan cerca al mío, su piel de fruta, todas las pequitas que rodean su cara, cómo no enamorarse de un rostro así, como no querer que te abrace todo el día y toda la noche.

Pero llega alguien y ella tiene que levantarse y vestirse, me veo obligada a vestirme también, me prepara el desayuno, conversamos largo rato, busco mis lentes por todos lados y nunca lo encontramos, me hago a la idea de que lo he perdido de alguna forma extraña.

Me dispongo a despedirme de ella, me acerco, se para, nos abrazamos, me besa en la mejilla, luego en la boca, le beso el cuello, el hombro, ella está metida en mi cuello suspirando profundamente, le acaricio la espalda, nos volvemos a besar. De pronto escucho que me dice: “Te quiero”, y yo con el corazón en la boca le digo: “Yo también te quiero”. Nos damos los últimos besos y me voy.

Creo que fue el mejor día de mi vida, no significa más que eso, pero es hermoso, ese “te quiero” no significa una relación de pareja, ni siquiera algo parecido, significa solamente que me quiere, que le gusta pasar el tiempo conmigo, que cada vez es más lesbiana, que me quiere, que me quiere, que me quiere. Y con eso ya tengo para vivir meses enteros, incluso sin su presencia.