No convencional

19 de diciembre. Ayer nos atrevimos a hablar, por primera vez, de la especie de “relación” que tenemos desde hace aproximadamente medio año, ella y yo.

Fue así, estábamos en el cumpleaños de L, y eso era borrachera fija, disfrutamos toda la noche de bailes y bebidas, pero no conversábamos mucho, como siempre. Casi al final, me acerco y le pregunto si ya puedo besarla, no recuerdo qué me contestó. pero era algo así como “tenemos que hablar”, luego me dijo que yo le dije para hablar, pero bueno, la cosa es que hablamos. En ese momento pensé: “uy, acá empieza lo bueno”. Estábamos en el patio, y mientras ella armaba un cigarro de tabaco, yo la escuchaba hablar sobre la relación “no convencional” que tiene conmigo, ella estaba muy seria y hablaba pausadamente. Primero dijo que no era una relación, luego que sí, pero atípica, porque, en general, ella no suele acostarse más de dos veces con alguien, lo deja ahí, no va más allá, pero conmigo se viene acostando ya varios meses, de forma intermitente, e incluso el día anterior habíamos dormido juntas…

Acá interrumpo la narración para contar la noche anterior. Fue así. 

18 de diciembre. Habíamos quedado en reunirnos todas las del proyecto para cenar juntas por navidad, así que ahí estábamos las siete juntas otra vez, como cuando actuamos en la obra, preparamos comida, llevamos vino y cerveza, y conversamos y nos reímos mucho. En un momento de la noche ella ya se veía muy cansada, entonces una amiga le dijo que vaya a descansar un rato, ella se va y yo le mando un mensaje, le pregunto: puedo quedarme a dormir contigo. Pero me digo, se va a dormir y no va a responder nada. Así que entro a su cuarto y le pregunto directamente. Sí, me dice, y comenzamos a besarnos y tiramos. Es una de las pocas veces que lo hacemos sin estar tan ebria, y fue bonito, por lo menos hicimos cosas nuevas. Al día siguiente despertamos desnudas y con mucho calor, estuvimos un rato conversando hasta que ya no soporté la sed y me vestí para ir a tomar agua. Me preguntó: qué pasa, como sorprendida porque me vistiera. Le dije lo de la sed y se rió, luego le pasé su ropa y también se vistió. Fuimos a la cocina, tomé agua y me puse a lavar todas las cosas que estaban sucias, cuando terminamos de arreglar alisto mis cosas para irme, me acerco a ella, nos abrazamos fuerte otra vez, nos besamos y besamos y besamos, y luego nos volvemos a besar antes de que me vaya. Mientras me abre la puerta me dice que llegará súper tarde al cumple de L, no le pregunto por qué y me voy. 

seguimos con lo anterior:

…y esta noche no sería la excepción.

Yo la escuchaba y la escuchaba, casi sin decir nada, luego nos besamos mucho, y nos dio sueño, pero no podíamos ir a nuestras casas así que nos quedamos a dormir en casa de L, en un cuarto aparte, estuvimos buscando un rato un lugar donde dormir porque solo estaba el piso, por suerte me di cuenta que había un colchón pegado en la pared. Estábamos muy cansadas así que nos dormimos automáticamente. Al despertar, continuamos la conversación, mejor dicho, el casi monólogo explicativo de ella de por qué no tener parejas exclusivas, y luego me empezó a contar sus romances fallidos en donde había sido clara sobre el asunto de que no creía en la exclusividad, yo le conté algunos míos, y así hasta el momento de despedirnos.

Creo que nuestras despedidas son las mejores, porque estamos sobrias, porque nos abrazamos muy fuerte, porque nos besamos largo rato, y porque siento que ese momento es de real amor, más allá del deseo intenso, es purito amor, ganas de tenerla entre mis brazos, ganas de que la abrace y la bese, ganas de que no se termine, porque luego vienen días de no conversar, de no decirnos nada, de no vernos hasta la próxima casualidad que nos junta en la vida. Porque así es nuestra relación, casual, sin convenciones, sin deberes ni derechos, sin saber mucho de su vida y de mi vida, excepto lo que publicamos en nuestras redes.

A mí me gustaría decirle que me gusta, que me vuelvo loca por ella, pero tampoco quiero arruinarlo, creo que tampoco quiero una relación convencional, no como las que he vivido todo este tiempo, de saber todo de la otra, lo que generaba una dependencia emocional enorme luego, pero a la vez quiero un poco de esa convencionalidad. Quiero poder acariciarle el rostro en cualquier lado, darle besos, tomarla de la mano, decirle cosas tiernas, pasar tiempo a su lado, no mucho tiempo, pero algún tiempo, dormir algunas noches más a su lado, despertar más seguido, para no estar forzando a mi mente a recordar su olor, sus ojos, sus besos, sus abrazos, sus suspiros.

No nos imagino como parejas convencionales, pero a la vez alucino que todo es posible, que ella es posible.

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