Peluche

Algunas veces me gusta mi vocación de peluche. Ayer la volví a ver luego de 24 días. Como vive en el cuarto piso no sé si me agito porque voy a verla o porque tengo que subir todas esas escaleras. Antes era peor, ahora mi corazón está más tranquilo. La vi y fue lindo, estuvimos tomando con algunas amigas, y me quedé a dormir, literal, a dormir, al día siguiente me fui temprano porque una amiga iba a llegar de Piura en la mañana. Pero no llegó, me había confundido y era en la noche. Al final le retrasaron el vuelo y salió a la mañana siguiente. Fue raro, le dije para quedarme a dormir a pesar de que realmente no quería quedarme, me preguntó si quería dormir con ella, y le dije que normal podía dormir en el sofá o en el cuarto de su amigo, es más, entré al cuarto de su amigo para quedarme ahí, pero me dijo que vaya a su cuarto. Así que me eché en su cama pero fue medio incómodo, intentamos hablar un ratito y luego dormir, no sé si dormí o dormí pésimo y solo esperaba que sean las 7 para irme. Luego la volví a ver dos días después y todo ok. Qué cosa más rara. Esta es la bitácora de lo inconcluso, pero si no escribo sobre ella la verdad no sé sobre qué escribir.

10-01-2019

No sé nada de ella. No teníamos una relación no convencional. Ahora podemos ser amigas. En el transcurso del tiempo en que no nos vemos salí con dos chicas. Sin comentarios. Me gusta la tranquilidad de estos días, eso de no pensar en nadie. Ilusiones vendrán después, de eso no tengo duda, pero vivir sin ilusiones es todo un regalo.