Terminando y comenzando

Primera discusión: Que no la bese delante de su amiga porque se sentirá mal. Le solté la mano y la dejé, vino a buscarme y no le hice caso. Luego de un rato volví como si nada y la besé. Bailamos un buen rato. Luego fue a hablar con la chata. Le preguntó por qué no le había contestado a los mensajes que le mandaba, ella le dijo que se le había perdido el celular. La mía le dijo que si no estuviera conmigo estaría con ella. La chata le dijo que no, que yo le gustaba (eso es lo que entendí, creo que es una broma), pero  ahora que estaba conmigo que me cuidara, que yo era una buena chica, ella le contestó que porqué siempre le aconsejaban eso y no me aconsejaban a mí que la cuidara a ella.

Todas sus amigas le han dicho que no la cague conmigo. A mí me han dicho que no me envicie con ella. Es extraño, estamos en la etapa de enviciarnos una de la otra. De desearnos y no querer separarnos. Sé que esas etapas pasan rápido y quiero aprovechar todo lo que puedo para pasarla bien.

El domingo terminamos. Me dijo que aún le gustaba la chata. Le dije que ahí quedaba todo, que mejor lo dejáramos ahí, que ya fue. Estábamos en el carro de K discutiendo. K nos dejó cerca de su casa y no hospedamos por ahí. Pasó lo que tenía que pasar (bueno, ya es la tercera vez que pasa), luego de eso le dije que termináramos de nuevo. Me decía que no, que no la deje, que me quería, que me extrañaba, que no le rompiera el corazón, que lo que sentía era solo un pequeño gusto pero que a mí me quería, que esa era la gran diferencia.

Le dije que cuando se le pasara el gusto volviera conmigo. Le dije que nos diéramos un tiempo. Cuando ya estábamos por salir me abraza y empieza a llorar. Le digo que no puedo evitar lo que está pasando, que me está lastimando con todo eso. Ella me dice que yo también la lastimo. Le digo que a mí solo me gusta ella, y que en cambio a ella le gusta otra. Vuelve a decirme que me quiere, que no la deje. Le digo que no. Salimos

En el camino al paradero estábamos silenciosas, luego llego a mi casa, arreglo mis cosas, asisto a una reunión que ya tenía programada y en todo el camino pienso en ella, pienso en su cuerpo, en sus palabras, en sus lágrimas, en sus abrazos, en su risa, en sus mordiscos.

Reviso mi mochila buscando mi agenda para llamarla. La había dejado en la casa. Me moría por llamarla y decirle que me arrepentía de haber terminado, que la quería, que no me importaba que le gustara otra, que lo intentáramos hasta donde diera la relación, que fui una tonta, que un poquito de amor es preferible a nada de amor. Deseaba decirle todo eso urgentemente y no podía. La reunión terminó a las 9 y me fui volando a casa. Llego, busco mi agenda, la llamo.

Escucho su suspiro desde el otro lado del auricular. Su voz suena normal, como si no hubiera pasado nada. Le digo lo que pienso y lo que siento. Ella también me lo dice. Me dice que le ha contado todo a su mamá, que no podía seguir con eso metido sin poder decírselo, que su mamá le ha dicho que ya pasará, que no sufra, no le ha dado demasiada importancia a  algunas cosas que a otras madres les importaría (edad, hija). Nos reconciliamos. Volvemos  a estar juntas.

Anuncios