Sueño

Estoy en Cusco desde el jueves, y no dejo de pensar un solo día en ella. Me asusta abrir mi fbchat y que ella me haya mandado un mensaje diciendo que ahí lo dejamos, que terminamos, por cualquier motivo. Me asusta mucho, pero veo sus mensajes y tienen tanto amor, espera, paciencia, ternura que nuevamente me vuelve el alma al cuerpo.

Este blog se volverá un continuo de miedos, a perderla, a que ya no quiera estar más conmigo, a que se aleje de mi vida. También contendrá la esperanza porque eso no suceda. El martes la vuelvo a ver, y ya quiero que sea martes de una vez, y ser feliz entre sus brazos, atada a su cuerpo, a sus besos, a su amor.

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Poquitos – lentitos

Es obvio que estoy exagerando un poquito ¿no? O sea, las cosas son bonitas pero tampoco mágicas o milagrosas, ella me encanta, yo le encanto, nos encantamos, pero tampoco nos cegamos. Estamos caminando lentito y me gusta hacerlo así. Puede que duremos poquito como no, puede que duremos mucho tiempo, eso sería muy lindo, puede que duremos para siempre, lo que sería genial., pero tampoco es algo en lo que me estoy esperanzando.

A veces me emociono demasiado, y a veces vuelvo a pisar la realidad. Lo bueno es que dentro de mis dudas, ella siempre está ahí tranquilizándome, diciéndome cosas que me calman, que quitan mis dudas. Claro que cuando no está todas mis dudas vuelven. Y sé que soy débil de formas inimaginables, así que eso también requiere autocontrol de mi parte, autocontrol que estoy tratando de conseguir y que siento que a veces pierdo.

Por otra parte, me encanta esta sensación de enamoramiento tranquilo, de que si se va o se termina no es el fin del mundo, sino el fin de mi mundito chiquito, de ese mundito que estamos construyendo pero es un mundito al fin y al cabo.

Quisiera pasar más tiempo que ella, que ella pueda pasar más tiempo conmigo, pero siento también que si eso pasara de alguna forma quemaríamos etapas demasiado pronto y tal vez arruinaríamos todo. Por suerte, ella es más madura que yo, y sostiene todo lo que yo estoy a punto de tirar por la borda.

Creo que nunca me sentí tan bipolar, voy de la calma más extrema y la ansiedad más fastidiosa. Espero que esta sensación pase pronto y vuelva a ser el mismo ser relajado de siempre, no solo por momentos. Igual, siento que sigo exagerando todo, aunque a veces me parece divertido (el problema es que no llego a creérmelo totalmente)

Me voy a Cusco este fin de semana y espero comportarme a la altura de las circunstancias. Seguramente voy a poner mi madurez y autocontrol otra vez en juego. Espero salir bien librada. Espero seguir amándola bonito, como se lo merece.

Ella

♪ Vamos decime, contame, todo lo que a ti te está pasando, porque sino cuando el alma está sola llora. Hay que sacarlo todo afuera como la primavera, nadie quiere que adentro algo se muera. Hablar mirándose a los ojos, sacar lo que se puede afuera, para que adentro nazcan cosas nuevas ♫

Gracias a ella mi vida es distinta, ahora está llena de ternura, paz, amor. Amor, ese que tanto extrañaba, ese que te llena de sosiego el corazón y te permite dormir como un bebe. Aún no sé cómo explicarlo, pero creo que se puede resumir en decir que ella es un ser bueno. Y eso es mucho. Hay tan poca gente buena en el mundo que que alguien así esté en tu vida acompañándote y llenándola de cosas buenas, es casi un milagro. Y me pasó a mí.

Cuando pienso que no puede ser mejor, ella me demuestra que sí, que puede ser mejor. Está tan desligada de cosas materiales y superficiales que siento que yo, que en general no tengo y no quiero nada, soy un ser materialista y ambicioso. Hace las cosas más sencillas, no se complica, me comparte cosas que le interesan, conversamos harto, y por fin me escucho a mí misma sin temor de ofender, de decir algo incorrecto, de que se pueda molestar por cualquier cosa. No se molesta, me escucha, me pregunta, me replica y me besa, me besa y me besa casi sin descanso. Me comparte su día como yo le comparto el mío. Comparte mi vida con tanto gusto como yo quiero entregarle la mía.

Y sí, es más madura que yo, y también más noble. Me lo está demostrando cada día, mientras yo me comporto a veces como una inmadura idiota, cuando me dejo llevar por rezagos del pasado, cuando siento que es posible volver a hundirse en el abismo de la incomprensión y la locura. Por suerte ella está ahí, más fuerte que yo, más sana, más inocente.

Amar a alguien bueno es lo mejor que nos puede pasar. Que me ame alguien bueno es lo mejor que me puede pasar. Cuidar eso bueno y bonito es completamente fundamental si quiero que mi vida siga siendo iluminada por su presencia. Solo se requiere eso, y tuve que pasar por mucho para entenderlo, cero peleas, cero rencores, cero dramas, cero celos, solo amor, amor del bueno, amor infinito.

Y tal vez me equivoque, tal vez lo arruine todo, tal vez la pierda en algún momento, pero no quiero, quiero hacer todo lo posible para poder seguir hablándole de “nuestra vida”, la vida de las dos, mi vida.

Sueño

Sueño no perderla nunca, que esa posibilidad no exista, que me siga amando como me ama ahora, tierna, dulce, casi celestial. Que me mire y se ruborice y luego yo me ruborice, y que nuestros besos cada día sean un nuevo descubrimiento, una nueva forma de abrazarnos, una nueva forma de tomarnos de la mano y sentirnos cerca, juntas, una al lado de la otra.

Me gusta que llegue y me diga: ¿vamos a ver una película? Que el amigo que más quiero se le acerque y la abrace cariñosamente, y luego me diga a mí cuando estamos solos: no la pierdas nunca, cuídala, ni se te ocurra cagarla. Y yo repitiéndole que no, que la adoro, que no quiero perderla, que sería una completa estúpida si lo hago.

Y así pasan mis días, soñándola, deseándola, queriéndola, pensándola, deseando que pase más tiempo conmigo, que se independice, y luego pensando que está bien ir poco a poco, paso a paso, construyendo lentamente, afianzando nuestros lazos de amistad, de cariño, y extrañándola de esa forma que me hace esperar, tener paciencia, y desesperarme también, pero intentándolo, haciéndome fuerte.

Carajos, la adoro, no soy la misma, no seré la misma nunca más

Tierra

Ayer tuvimos nuestra primera “discusión”, que realmente no fue una discusión, fue más un malentendido, una tontería. Luego ella se disculpó por haber exagerado un poquito. Me pareció tierno y radical a la vez, pero también intempestivo e innecesario. Lo bueno es que me devolvió un poquito a la tierra, a ver las cosas más calmadamente, a tratar de entenderla en toda su juventud e impaciencia, y también en sus ganas de que las cosas funcionen bien y mi natural desidia sobre algunos temas.

Es sorprendente siempre cómo este tipo de cosas ya te van marcando un camino a seguir (y a permitir). Recuerdo que a una ex le permití cosas increíbles, peleas completamente innecesarias y celos extraviadamente delirantes, todo unido a manipulación intensa y una fuerte obsesión por seguir juntas. No pienso permitir eso nunca más en mi vida, por más perfecta o hermosa que sea alguien.

Por suerte, mi contratiempo con E no fue por nada de eso. Con ella será el tiempo, el hecho que vive lejos, que no es independiente, que depende de sus padres, que yo soy mayor y tengo mi vida hecha, que no podamos vernos tan seguido (lo que creo que tiene sus ventajas, porque nos permite ir con calma y no estar anunciando locamente que somos el amor de nuestras vidas y luego terminar todo o engañarnos a nosotras mismas), que está medio en el clóset y medio afuera, que no sabe cómo decirme las cosas porque se siente intimidada por mi experiencia, por todo lo que he vivido, porque tiene miedo de que no la entienda, de que me burle o de que deje todo.

Lo que me gusta de ella, una de las tantas cosas que me gusta, es que sea responsable con sus estudios, que no anteponga sus deberes a mí, eso me da una señal de la calidad de persona que es, no tenemos por qué sacrificar nada por ninguna, ni estar pendientes de satisfacer las necesidades de la otra, ni estar pegadas sin hacer nada como si realmente necesitáramos estar pegadas, cuando no es necesario para nada. Esa independencia es necesaria para cualquier relación sana. No creer que la otra es el centro de nuestras vidas, porque no, porque el centro de nuestras vidas somos nosotras mismas, todo lo demás es puro egoísmo.

Perfecta

Es demasiado bueno para ser cierto. A veces pienso que el mundo se ha equivocado, que yo no me merezco esto, estuve tanto tiempo involucrada en relaciones que me hacían daño que estar en una que me da tanta tranquilidad y que me llena de cosas bonitas todo el tiempo me hace sentir como si se hubieran equivocado de persona. A veces creo que no me lo merezco, tal vez sea eso, aunque tal vez sí me lo merezco pero me boicoteo a mí misma una y otra vez. A veces pienso que es tan bueno que no me va a durar ni un poquito, que ella se va a ir con otra persona buena, que hará feliz y llenará el corazón de otra persona de esta forma. Cuando me pone una carita triste me muero, cuando me dice: oye, una pregunta, siento que ha descubierto algo horrible de mí y que ya nada será lo mismo.

Es la primera vez que siento que debo cuidar algo tan preciado que si lo pierdo me muero. Y no quiero morir, y no quiero perderla, y quiero ser feliz a su lado, y que acompañe cada paso de mi existencia, y que esté ahí a mi lado y yo a su lado, y yo ver cómo crece y se hace más grande, y ella vea cómo me esfuerzo para ser mejor, para que todo en nuestras vidas sea mejor, así en algún momento ya no sea mi pareja, ya no sea la persona que se echa a mi lado y me besa incansablemente.

Sé que debo tranquilizarme, que debo tomar las cosas con calma, que debo tener más templanza, ser más dura, más distante, más fría. Sé que debo hacer todo lo posible para protegerme, para que no me lastimen otra vez. Y también para no asustarla a ella con todo lo que estoy sintiendo tan pronto. Pero cómo hago cuando los sentimientos me desbordan, cómo hago cuando siento tantas cosas que se quieren escapar de mi cuerpo y parece que tuvieran vida propia y que no puedo contralarlas. Me asusta todo lo que estoy sintiendo.

Por otra parte, ella es hermosa, cuando me mira no puedo dejar de derretirme. Es suave, tranquila, graciosa, se ríe de todo y, lo que es raro, no se ríe de mí. Le pregunto si le molesta cualquier cosa que pongo en mi face o mis comentarios. Y me dice: “La gente te quiere mucho, por qué me molestaría”. “Porque yo respondo cariñosamente también”, le digo. “No te preocupes por eso, si la gente te quiere tú también tienes que quererla”.

Mientras soñamos juntas me dice: “Amo tu música”. Yo le digo: “Amo las películas que me haces ver, ¿pero sabes qué amo más? Tu amor por los animales, eso te hace mejor persona, y me hace mejor persona a mí también”. Vemos Temple Grandin y ella llora al final, me doy cuenta porque se limpia las lágrimas mientras yo la tengo abrazada por atrás. Luego se pone a tomar fotos, me envía una hermosa que ha tomado, luego la pone en su face, la primera foto que postea luego de mucho tiempo, y la titula: Ella sabe ❤ Es lo primero que me dedica, y siento que estoy sobrevalorando estos pequeños detalles, pero qué sería de nuestras vidas si no sobrevaloráramos, si todo fuera simple, sencillo, raso. Quiero sobrevalorarla, amarla, protegerla.

Ella me hace una mejor persona, y si lo nuestro no logra ser lo que quiero, quiero que siga iluminando mi vida de esa forma. Sea como sea, que siga ahí. Pero si me merezco algo en esta vida, si tuviera que pedir un deseo con todas mis fuerzas, es que ella se quede conmigo, que me ame, que me necesite, que esté siempre a mi lado.

1-2-3

Primera cita

Ella vino a mi casa, vimos una película, conversamos, tomamos un par de cervezas, reímos, nos miramos, nos sonrojamos y nos distraíamos. No es fácil, nunca fue fácil para mí de esa forma. En general se da cuando estamos tomando en grupo, vamos a una fiesta y en el momento del baile nos besamos. Pero con ella ya no era así, ya estábamos en casa, conociéndonos, intentando forjar algo más allá de una simple diversión, algo que tal vez se convierta en amistad, pero bien. Ella tiene 21 pero su mente debe tener mi edad. Mi mente aún debe tener 21. Dan las 11 y seguimos conversando. Luego la acompaño a tomar su carro. Nos abrazamos y se va. No sé qué pensar, parece que le gusto y que sí quiere algo conmigo, pero a la vez, en determinados momentos, parece que solo quisiera ser mi pata, y todo eso me confunde. Unas horas después me manda un mensajito: Tímida 1 + Tímida 2 = No se besan.

Segunda cita

Nos encontramos en el CCE para la presentación de una revista feminista, nos sentamos atrás, en el último asiento. Yo esperaba que apagaran las luces para besarla (sí, soy una idiota). Conversamos y nos reímos, le cuento sobre cada persona que entra a la sala. Se ríe de mis historias, nos tomamos selfies que nunca publicaremos. Me lo manda a mi whatsapp y pone como leyenda de la foto *ruega que apaguen las luces*. Termina la presentación y nos vamos con todas a un bar a tomar unas cervezas. En el transcurso de la chupeta M me pregunta: “Oye, qué ha pasado con R ah, ¿se ha convertido en heterosexual?”. Yo le digo que siempre fue bisexual. A se mete en la conversación y me dice: “Oye, sí, qué pasó, veo que publica foto tras foto, ¿no querrá sacarte pica?”. “No creo”, le digo, “se enamoró supongo, pero está bien pues, que sea feliz, si ella es feliz, yo soy feliz”. Cambian de conversación. Miro a E, ella me mira sonriendo, se caga de risa de mi cara palteada, me río con ella. El momento incómodo pasó. Una hora después me dice que tiene que irse, nos levantamos de la mesa, todas nos ven yéndonos y se sorprenden un poco. Yo digo que voy a volver, pero no regreso. Camino a su lado pensando cuál es el momento justo para besarla, en qué momento la tomo de la mano y le digo que me gusta, que me gusta mucho. Seguimos caminando y llegamos a la estación del bus. Antes de que cruce la entrada que nos separará de forma irremediable, la tomo de la cintura, la volteo y la beso. Ella pone sus brazos sobre mis hombros, me besa dulcemente, estamos así un rato hasta que le digo: nos van a botar. Entonces nos separamos y ella cruza. Yo me voy con el corazón acelerado y dando saltitos. Me siento feliz. Y solo fue un beso.

Tercera cita

Sale de sus clases a las 11. Llega a mi casa a las 12. Nos encontramos en la puerta. Yo vengo de una reunión de NTM y ella había llegado un poco más temprano. Entramos, la señora que limpia la casa nos mira horrible. Ella se paltea. Le digo que así es siempre, que no se preocupe. Sonríe y me dice para ver una película. Le digo que ya, pero no vemos la película y nos ponemos a ordenar mis películas, todas. Sabe mucho de cine, coloca las películas por género, conversamos sobre varias, le presto un montón. Me emociono, hace tiempo que no hablo de cine con ninguna chica, bueno, con ninguna chica que sepa de cine, pero ella necesariamente sabe porque estudia para ser directora de cine (la amo). Salimos un rato a comprar cerveza, antes de regresar paseamos por el malecón. Es la primera vez que voy por ahí y es con ella. Están grabando una serie o una película. Vemos a un par de actores famosos. Hace mucho calor y regresamos a la casa. La señora malhumorada sigue ahí, nos metemos a mi cuarto. Destapamos la cerveza. Conversamos. Pongo mi playlist de spotify. Una a una se sabe casi todas las canciones que tengo en mi lista. Se ríe de las de José José. Se emociona con Russian Red. Se queda impresionada con La Buena Vida. Canta toda las de Sia. Descubre a Javiera Mena. Y yo me emociono cada vez más. Si ama mi música, no me queda otra más que amarla, con toda mi alma.

Estamos echadas en la cama conversando y tomando. Ninguna se atreve a dar un paso más. Menos yo, a pesar de que siento que la responsabilidad de eso recae sobre mí, no me atrevo, me paltea que me rechace a pesar de que todo está a mi favor, a pesar de que está cerquísima, a pesar de que siento la piel de su brazo rozando el mío. Es ella la que viene a mi casa, es la que se echa a mi lado, es la que me mira largamente esperando que diga o haga algo, es la que se ríe de todos mis chistes, hasta de los más patéticos, es la que se emociona cuando le menciono algo y me dice ¿cómo sabes tanto? Y me va contando cositas de ella y de sus amigos, de su familia, de sus mascotas, de sus sueños, de sus ideales, de su feminismo.

Conversamos tanto que ya no tenemos nada más que decirnos, de pronto su brazo se estira hacia mí y me jala hacia ella. Me lanzo, la beso y la beso y la beso intensamente y me pongo encima de ella y seguimos besándonos y nos acomodamos y se quita la ropa y yo me quito la mía, y nos entregamos al deseo, tanto que en algún momento me dice entre gemidos que ya no puede más, que ya es demasiado para un día, para la primera vez. Pero seguimos abrazadas y no se cansa de besarme tiernamente, y de abrazarme como una niña perdida, y yo no me canso de acariciar su piel suave, su estómago liso, sus senos pequeños, su vida entera, mientras le digo que me gusta mucho, que me vuelve loca, y ella repite las mismas palabras, pero suenan tan distintas, tan nuevas, tan llenas de contenido.

Hacer el amor es hacer con pequeños nuditos una cuerda y atarnos a esa cuerda y no soltarnos más, y mientras una hace/deshace/construye el amor, como una pequeña casa, va poniéndole las paredes, y las va pintando, y va poniéndole el techo, para protegerse, y las puertas y las ventanas, para que entre la esperanza, y los muebles, para encontrar descanso; y quiero que ella siga haciendo eso conmigo, quiero que me pinte, que me proteja, que me dé esperanza, que sea mi descanso. Quiero que llene esta casa vacía, de ella, de su vida, de sus palabras, de sus sonrisas, de sus carcajadas, de sus miradas, de sus orgasmos, de sus gemidos, de sus olores. Quiero que la cubra toda para que esta casa nunca más esté vacía. Y mientras pienso en eso nos seguimos besando y rehacemos el amor en la cama, entre las sábanas, entre su saliva y mi saliva, entre sus flujos y los míos, entre palabras que se van encadenando predispuestas a articularse en oraciones llenas de amor.

Y no sé si esto siga adelante, si tenga futuro, aunque muero porque tenga todo el futuro del mundo. Pero sé cómo es la vida y generalmente no es lo que esperamos. A pesar de ello, siento que estoy cayendo en este abismo nuevamente y muero de miedo, creo que ella sí tiene todas las posibilidades de ser el amor de mi vida, y por ende, de romperme el corazón como nunca nadie lo ha hecho. Quiero que sea mi amor y que sea mi vida, quiero que lo sea todo. Y muero de miedo.