Despedidas

En varios momentos pensé que era posible, quería hacerme a la idea de que tal vez lo era, podía funcionar, debía funcionar, no sé muy bien por qué, tal vez porque despertaba mucha pasión en mí, y luego empezó a despertar mucha admiración también, y de pronto empezó a despertarme celos, y ahí ya empezábamos a estar mal, porque era suficiente con sus celos, los míos eran innecesarios, no era que no confiara en ella, porque no confiaba, pero eso no era un problema, yo creo que puede y debe hacer con su cuerpo y sus deseos lo que quiera, solo que no quiero saber (no me gustaba enterarme), era porque los celos me parecen repulsivos y no me gustan en mi vida. Y que aparecieran eran signos de que todo se estaba yendo al diablo.

Hemos intentando separarnos veinte mil veces y creo que esta sí es la definitiva. Era un muerto viviente nuestra relación, yo me sentía cargada de insatisfacciones y supongo que ella también, y sentía que lo que hacía por tratar de satisfacerla no era suficiente, nunca era suficiente, y desistí. Creo que encontrará a cientos de personas con menos drama y más amor para su vida.

Siento que me despido de a pocos pero rápido, a veces veo las cosas que me dio como el peluche de tortuguita, o pienso en Macanudo o Pokemon, o en reggaeton y mcdonalds, o en el vale todo y el legendaris, o en gays bisexuales y machonas locas, y muchas cosas me recuerdan a ella, pero son como recuerdos bonitos, no esos recuerdos cargados de dolor que torturan la vida de muchas personas. Hubo dolor, pero eso lo he retirado de mi vida, quiero pensar en ella como en algo hermoso que ocurrió en mi vida, como pienso de mis otras relaciones, lo malo hace tiempo lo eché a la basura.

Me despido lentamente y a la vez rápido, me despido de su cabello ensortijado que tanto me gustaba, y de sus poses de machito faite que tanto me seducían, me despido de sus reacciones loca y encantadoras, y de sus miradas tiernas y llenas de sexo, me despido de su adicción al celular y a los tatuajes, de su amor a la fotografía, de sus pasos de baile, de su luz cada vez que entraba a algún lugar, me despido de su hermoso feminismo y de su impactante talento literario, me despido de sus besos, sus cosas infantiles, sus lágrimas, sus risas. Me despido de todo y de nada. Me despido de su recuerdo y de las ganas que tengo de abrazarla y me despido de extrañarla, porque no me lo permito, porque no quiero más que cosas dulces cada vez que su nombre vuelva a mi memoria.

Adiós amor, te amo tanto que te despido de mí

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